Las mujeres afganas

Las mujeres afganas conquistan su derecho a un nombre El país empezará por fin a reconocer de forma oficial la identidad individual de las mujeres. 07/09/2020 • Marina Dorado. El Gobierno de Afganistán ha anunciado su intención de empezar a incluir el nombre de la madre en el carné de identidad nacional junto al del padre, el único que ... La soldado es miembro de las unidades femeninas de combate, relativamente nuevas, que acompañan a las patrullas de a pie formadas sólo por hombres. Estas unidades tratan de comunicarse y ganarse la confianza de las mujeres afganas de esta región conservadora, a las cuales no se les permite hablar con hombres que no sean de la familia. Hola que placer ser tu compañía. Hace unos años, el mundo pensó que tras el derrocamiento del régimen talibán, las mujeres afganas se liberarían por fin de la burka y podrían llevar una vida normal y en libertad. Pero las cosas no cambiaron, lo que sucedió en realidad fue que se cambió un régimen fundamentalista […] Las mujeres afganas conquistan su derecho a un nombre . El Gobierno de Afganistán ha anunciado su intención de empezar a incluir el nombre de la madre en el carné de identidad nacional junto al del padre, el único que figuraba hasta ahora. Se trata de una victoria más que simbólica, pues significa el reconocimiento de la identidad ... Las mujeres afganas van al gimnasio con la nigah y rompen el tabú ... una activista de los derechos de las mujeres de 36 años que lleva mucho tiempo luchando por sus derechos en Afganistán. Jalalabad (Afganistán), 16 sep (EFE/EPA).- Decenas afganas salieron a las calles este miércoles para tomar un rol activo en el debate sobre las conversaciones de paz que se llevan a cabo en Doha entre los talibanes y el Gobierno de Kabul, en el que el papel de las mujeres en la sociedad tendrá un lugar central. Imagen: Ghulamullah Habibi. Estas mujeres hacen algo revolucionario en algunos países. Acudir al gimnasio. Ataviadas con el 'burka', estre grupo de afganas, entran en la sala y se suben a las máquinas para practicar deporte. En la Maternidad Malalai, la mayor del país, las mujeres son dadas de alta pocas horas después del parto por la enorme demanda de camas. Pero el 97% de las mujeres afganas da a luz en sus casas porque tienen prohibido consultar a médicos varones y casi nunca disponen de medios de transporte para llegar a un tratamiento médico. Elíptica con burka para mujeres afganas Hacen cola para entrar y toman las medidas higiénicas necesarias en tiempos de pandemia. Estas mujeres hacen algo revolucionario en algunos países. Estas mujeres hacen algo revolucionario en algunos países. Acudir al gimnasio. Ataviadas con el 'burka', estre grupo de afganas, entran en la sala y se suben a las máquinas para practicar deporte.

Las mujeres afganas conquistan su derecho a un nombre

2020.09.16 20:46 meneame_el_reddit Las mujeres afganas conquistan su derecho a un nombre

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2019.03.18 18:15 spastorm20 La cantante afgana Aryana desafía amenazas y regresa a su país por las mujeres

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2018.06.13 06:00 criptoalertabot Las jvenes afganas aprenden a programar y cobrar en ETH para encontrar vulnerabilidades

Las mujeres jvenes en Afganistn estn aprendiendo a escribir cdigo para encontrar vulnerabilidades para negocios o proyectos que usan recompensas y estn siendo compensadas con Ethereum (ETH) Este proyecto reportado por CoinDesk , se llama Code to Inspire (CTI), una organizacin sin fines de lucro asociada con Bounties Network y de acuerdo con Fereshteh Forough, Ms The post Las jvenes afganas aprenden a programar y cobrar en ETH para encontrar vulnerabilidades.
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2017.08.20 20:15 kilovatio El asesor de seguridad del presidente Jimmy Carter: ¡Yo creé el terrorismo yihadista y no me arrepiento!

Uno de los mejores análisis que he encontrado en un medio de información general, este tipo de artículos hasta ahora solo solían encontrarse en medios que podríamos considerar como marginales.
http://blogs.publico.es/puntoyseguido/4143/el-asesor-de-seguridad-del-presidente-jimmy-carter-yo-cree-el-terrorismo-yihadista-y-no-
NAZANÍN ARMANIAN El asesor de seguridad del presidente Jimmy Carter: ¡Yo creé el terrorismo yihadista y no me arrepiento!
20 AGOSTO 2017
“¿Qué es lo más importante para la historia del mundo? ¿El Talibán o el colapso del imperio soviético?” Es la respuesta de quién fue el asesor de seguridad del presidente Jimmy Carter, Zbigniew Brzezinski, a la pregunta de la revista francesa Le Nouvel Observateur (del 21 de enero de 1998) sobre las atrocidades que cometen los yihadistas de Al Qaeda. Una escalofriante falta de ética de individuos como él que destruyen la vida de millones de personas para alcanzar sus objetivos. En esta entrevista, Brzezinski confiesa otra realidad: que los yihadistas no entraron desde Pakistán para liberar su patria de los ocupantes infieles soviéticos, sino que seis meses antes de la entrada del Ejército Rojo a Afganistán, EEUU puso en marcha la Operación Ciclón el 3 de julio de 1979, enviando a 30.000 mercenarios armados incluso con misiles Tomahawk a Afganistán para arrasar el país, difundir el terror, derrocar el gobierno marxista del Doctor Nayibolá y tender una trampa a la URSS: convertirlo en su Vietnam. Y lo consiguieron. A su paso, violaron a miles de mujeres, decapitaron a miles de hombres y provocaron la huida de cerca de 18 millones de personas de sus hogares, casi nada. Caos que continúa hasta hoy. Esta ha sido la piedra angular sobre la que se levanta el terrorismo “yihadista” y al que Samuel Huntington dio cobertura teórica con su Choque de Civilizaciones. Así, consiguieron dividir a los pobres y desheredados de Occidente y de Oriente, haciendo que se mataran en Afganistán, Irak, Yugoslavia, Yemen, Libia y Siria, confirmado la sentencia de Paul Valéry: “La guerra es una masacre entre gentes que no se conocen, para el provecho de gentes que si se conocen pero que no se masacran” . Consiguieron neutralizar la oposición de millones de personas a las guerras y convertir en odio la empatía. Con el método nazi de «una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad»: • El atentado del 11S no lo cometieron los talibanes afganos. La CIA en 2001 había implicado al gobierno de Arabia Saudí en la masacre. ¿Por qué, entonces, EEUU invadió y ocupó Afganistán? • Las armas de destrucción masiva no las tenía Irak. El único país en Oriente Próximo que las posee, y de forma ilegal, es Israel y gracias a EEUU y Francia. • Tampoco EEUU necesitaba invadir a Irak para hacerse con su petróleo. Demoler el estado iraquí tenía varios motivos, como eliminar un potencial enemigo de Israel y ocupar militarmente el corazón de Oriente Próximo, convirtiéndose en el vecino de Irán, Arabia Saudí y Turquía. • Las cartas con ántrax que en EEUU mataron a 5 personas en 2001, no las enviaba Saddam Husein como juraba Kolin Powell, sino Bruce Ivins, biólogo de los laboratorios militares de Fort Derrick, Maryland, quien “se suicidó” en 2008. • Ocultaron la (posible) muerte de Bin Laden agente de la CIA, hasta la pantomima organizada el 1 de mayo del 2011 por Obama, en el asalto hollywoodiense de los SEAL a un domicilio en Abottabad, a pesar de que la ex primera ministra de Pakistán, Benazir Bhutto, ya había afirmado el 2 de noviembre del 2007 que el saudí había sido asesinado, por un posible agente de MI6 (quizás en 2002). Benazir fue asesinada casi un mes después de esta revelación. Mantener “vivo” a Bin Laden durante 8-9 años le sirvió a EEUU aumentar el presupuesto del Pentágono (de 301.000 millones de dólares en 2001 a 720.000 en 2011), incrementar los contratos de armas de Boeing, Lockheed Martin, Raytheon, etc. y vender millones aparatos de seguridad y cámaras de vídeo-vigilancia, montar cárceles ilegales por el mundo, legitimar y legalizar el uso de la tortura, practicar asesinatos selectivos y colectivos (llamados “daños colaterales”) y concederse el derecho exclusivo de invadir y bombardear al país que desee. Una vez testados en Afganistán, la OTAN envió a éstos “yihadistas” a Yugoslavia con el nombre del Ejercito de Liberación de Kosovo; luego a Libia y les puso el nombre de “Ansar al Sharia, y a Siria, donde primero les denominó “rebeldes” y luego les dio otros 5-6 nombres diferentes. En esta corporación terrorista internacional, la CIA se encarga del entrenamiento, Arabia Saudí y Qatar de “cajero automático” como dijo el ministro alemán de Desarrollo, Gerd Mueller, y Turquía, miembro de la OTAN, acoge, entrena y cura a los hombres del Estado Islámico. ¡Son los mismos países que forman la “coalición antiterrorista! ¿Cómo decenas de servicios de inteligencia y los ejércitos de cerca de 50 países, medio millones de efectivos de la OTAN instalados en Irak y Afganistán, que han gastado miles de millones de dólares y euros en la “guerra mundial contra el terrorismo” durante 15 largos años, no han podido acabar con unos miles de hombres armados con espada y daga de Al Qaeda? Así fabricaron al Estado Islámico Siria, finales del 2013. Los neocon aumentan la presión sobre el presidente Obama para enviar tropas a Siria, y necesitan una casus belli. El veto de Rusia y China a una intervención militar en el Consejo de Seguridad, la ausencia de una alternativa capaz de gobernar el país una vez derrocado o asesinado el presidente Asad, el temor a una situación caótica en la frontera de Israel, eran parte de a los motivos de Obama a negarse. Sin embargo, el presidente y sus generales pierden la batalla y los sectores más belicistas del Pentágono y la CIA, Qatar, Arabia Saudí, Turquí y los medios de comunicación afines asaltan la opinión pública con las imágenes de las decapitaciones y violaciones cometidas por un tal Estado Islámico. Una vez que el mundo acepta que “hay que hacer algo”, y al no tener el permiso de la ONU para atacar Siria, el Pentágono, el bombero pirómano, diseña una especial ingeniería militar: 1. Traslada en junio de 2014 a un sector del Estado Islámico de Siria a Irak, país bajo su control, dejando que ocupe tranquilamente el 40% del país, aterrorizando a cerca de ocho millones de personas, matando a miles de iraquíes, violando a las mujeres y niñas. 2. Organizó una potente campaña de propaganda sobre la crueldad del Estado Islámico, semejante a la que hicieron con las lapidaciones de los talibanes a las mujeres afganas, y así poder “liberar” a aquel país. ¡Hasta la eurodiputada Emma Bonino cayó en la trampa, encabezando la lucha contra el burka, mirando al dedo en vez de la luna! 3. Afirmó que al ubicarse el cuartel general de los terroristas en Siria, debían atacar Siria. 4. Obama cesó de forma fulminante al primer ministro iraquí Nuri al Maliki, por oponerse al uso del territorio iraquí para atacar a Siria. 5. Objetivo conseguido: EEUU por fin pudo bombardear, ilegalmente, Siria el 23 de septiembre del 2014, sin tocar a los “yihadistas” de Irak. Gracias al Estado Islámico, hoy EEUU (y Francia, Gran Bretaña y Alemania) cuentan con bases militares en Siria, por primera vez en su historia desde donde podrán controlar toda Eurasia. Siria deja de ser (tras la caída de Libia en 2001 por la OTAN) el único país del Mediterráneo libre de bases militares de EEUU. 6. Y lo sorprendente: desde esta fecha hasta el julio del 2017, el Estado Islámico mantiene ocupado el norte de Irak sin que decenas de miles de soldados de EEUU hayan hecho absolutamente NADA. Al final, el ejército iraquí y las milicias extranjeras chiítas liberan Mosul, eso sí, cometiendo terribles crímenes de guerra contra los civiles. El terrorismo en la estrategia del “Imperio del Caos” El terrorismo “yihadista” cumple cuatro principales funciones para EEUU: militarizar la atmósfera en las relaciones internacionales, en perjuicio de la diplomacia; arrebatar las conquistas sociales, instalando estados policiales (los atentados de Boston, de París e incluso el de Orlando) y una vigilancia a nivel mundial; ocultar las decisiones vitales a los ciudadanos; hacer de bulldozer, allanando el camino de la invasión de sus tropas en determinados países, y provocar caos, y no como medio sino como un objetivo en sí. Si durante la Guerra Fría Washington cambiaba los regímenes en Asia, África y América Latina mediante golpes de Estado, hoy para arrodillar a los pueblos indomables recurre a bombardeos, enviar escuadrones de muerte, y sanciones económicas, para matarles, debilitarles dejarles sin hospitales, agua potable y alimentos, con el fin de que no levanten cabeza durante generaciones. Así, convierte a poderosos estados en fallidos para moverse sin trabas por sus territorios sin gobierno. EEUU que desde 1991 es la única superpotencia mundial, ha sido incapaz de hacerse con el control de los países invadidos, debido al surgimiento de otros actores y alianzas regionales que reivindican su lugar en el nuevo mundo. Y como el perro del hortelano, ha decidido sabotear la creación de un orden multipolar que intenta gestarse, provocando el caos: debilita BRICS conspirando contra Dilma Russef y Lula en Brasil; impide una integración Económica en Eurasia, propuesta por Rusia a Alemania archivada con la guerra en Ucrania, y mina el proyecto chino de la Nueva Ruta de la Seda y una integración geoeconómica de Asia-Pacífico que cubriría dos tercios de la población mundial, y en cambio crea alianzas militares como la “OTAN sunnita” y organizaciones terroristas con el fin de hundir Oriente Próximo en largas guerras religiosas. Anunciar que ha diseñado un plan para el “cambio de régimen” en Irán –un inmenso y poblado país-, ante la dificultad de una agresión militar, significa que pondrá en marcha una política de desestabilización del país mediante atentados y tensiones étnico-religiosas. La misma política que puede aplicar Corea del Norte, Venezuela, o Bolivia, y otros de su lista del “Eje del Mal”, y todo el servicio de perpetuar su absolutista hegemonía global: que intentase derrocar a su aliado Tayyeb Erdogan es el colmo de la intolerancia. Antes de los trágicos atentados en Catalunya, el Estado Islámico atacó a la aldea afgana de Mirza Olang. Llenó varias fosas comunes con al menos 54 cadáveres de mujeres y hombres y tres niños decapitados, y se llevó a unas 40 mujeres y niñas para violarlas. Conclusión: que el “yihadismo” no es fruto de la exclusión de los musulmanes, ni siquiera se trata de la lógica de los vasos comunicantes y el regreso de los “terroristas que hemos criado en Oriente”. “Vuestra causa es noble y Dios está con vosotros”, dijo Zbigniew Brzezinski a sus criaturas, los yihadistas.
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2016.07.16 11:16 podemosspb ¿Qué podemos hacer para mejorar la OTAN?

EL SUFRIMIENTO DE LA MUJER AFGANA NO TIENE PARANGÓN, ES ESTREMECEDOR; MIRAD COMO FUE CON LA AYUDA DE LA URSS Y COMO ES AHORA CON EEUU. ¡ADVERTIMOS, LAS FOTOS SON MUY DURAS!. * Es horroroso como vive la mujer Afgana en la actualidad: Mutilaciones, dilapidaciones, sometimiento execrable, palizas injustificables, niñas obligadas a casarse con viejos asquerosos. Las mujeres son tratadas peor que a los animales, viven en corrales y pobre de aquella que no obedezcan, les cortan las orejas, la nariz, las rocían ácido sulfúrico para desfigurarlas, torturarlas o asesinarlas. Todo esto, después de que EEUU "liberó" a Afganistán de la "invasión" de la URSS. ** Según los datos oficiales Afganistán es uno de los países más pobres del mundo. Tiene 23 millones de habitantes y sólo el 5% de las mujeres saben leer. El oscurantismo, ignorancia y miseria es lo que reina hoy en Afganistán. ** Cuando veas cómo era en el pasado, no te lo vas a creer, en 1940 era una tierra próspera y vibrante llena de oportunidades de futuro. Los edificios modernos, la tecnología y la educación salpicaban este árido paisaje en el que las mujeres usaban faldas de tubo, conducían coches, compraban música y asistían a la universidad, esto es lo que defendía la URSS, como ahora lo hace Rusia con Siria. Artículo publicado por: Abogados Progresistas de España Leer más en: http://lapoliticavocacional.blogspot.com.es/ 12/07/1959 Queremos que experimentes imaginariamente con tu propio cuerpo los sentimientos de la mujer Afgana, donde los animales son mejor tratados que a las mujeres; imaginemos que el Estado Islámico recuperan "sus tierras" Al Andalus, todas las mujeres deben usar el burka; ¿no te lo quieres poner?, recibiras inicialmente una palizas de tu padre y luego el marido la complementa; otra atrocidad que tienes que admitir, es que tu hija de 11 se case con un viejo asqueroso porque ha pagado por ella y si te opones a la voluntad de tu marido, pueden cortarte las orejas, la nariz o rociarte con ácido sulfúrico; pero esto no es nada, si osas mostrar tu rostro o cualquier parte del cuerpo a la gente, ya es infidelidad, el marido en conjunto con toda la familia te dilapidan (cavan un hueco la meten a la mujer, y todos te tiran piedras hasta matarte) ¿horroroso verdad?, pues esto es lo que vive una mujer afgana en estos momentos. ¿CÓMO SE LLEGÓ A ESTO? Hace medio siglo, las mujeres afganas siguieron carreras en la medicina; hombres y mujeres se mezclaban casualmente en los cines y los campus universitarios de Kabul; fábricas en los suburbios producían en serie textiles y otros bienes. Había una tradición de la ley y el orden, y un gobierno capaz de llevar a cabo grandes proyectos nacionales de infraestructura, como la construcción de centrales hidroeléctricas y carreteras, aunque con ayuda externa de la URSS. La gente común tenía un sentido de esperanza, la creencia de que la educación podría abrir oportunidades para todos, la convicción de que un futuro brillante que le esperaba. Todo esto ha sido destruido en tres décadas de guerras con armamento norteamericano; recordemos las frases de Hillary Clinton, que al desclasificarse documentos secretos de EEUU sobre Afganistán, manifestó con toda su cara, que les salió barato derrotar a la URSS en Afganistán, dando a entender, que utilizaron el Islam como arma arrojadiza contra los comunistas; es decir, que se aprovecharon de una religión, trastocando sus fundamentos para convertirla en doctrina terrorista. Paralelamente forman a personas de la zona, convirtiéndolos en agente de la CIA, un ejemplo, Bin Laden, que lo formaron en estrategia de sabotaje, tácticas de guerra y avocar a la muerte como el martirio para llegar a Dios, quien luego formó el grupo terrorista Al Qaeda; convirtieron a los Talibanes en asesinos mercenarios... El plan de EEUU era derrotar a los comunistas afganos y expulsar a la URSS de Afganistán cueste lo que cueste, y de esta forma nace Al Qaeda. De esta manera, los Islamistas "radicales" lograron hacerse con el poder, sumiendo al País en la miseria esperando que "Dios" les solucione el problema, cunado solo ha producido oscurantismo supino y la ignorancia extrema, LAS GRANDES PERJUDICADAS Las grandes perjudicadas han sido las mujeres, dado que en la década de 1950 y 60 eran capaces de seguir carreras profesionales en campos tan importantes como la medicina. Además podían tener ideas políticas y eran tratadas como seres humanos. Hoy en día, las escuelas que educan a las mujeres son blanco de la violencia y la situación se ha agravado más en las última década con el crecimiento del terrorismo islamista. Si hoy introducimos en Google las palabras “mujer afgana” el resultado que nos arroja es francamente escalofriante. Las mujeres afganas desde la niñez son víctimas de la violencia política, religiosa, física y sexual. La violencia contra las mujeres actualmente está aceptada por la sociedad en general y socialmente legitimada por jueces y policías. No pueden estudiar, votar o amar y la mayoría de ellas son casadas sin su consentimiento. En el mejor de los casos, aquellas que se salvan de la dilapidación, cumplen prisión acusadas de adulterio o abandono del hogar ya que la justicia los considera crímenes morales. No podemos quedarnos impasibles ante la violación de los derechos humanos, las mujeres como los hombres libres debemos solidarizarnos con la violencia contra la mujer...
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2016.06.03 14:00 ShaunaDorothy ¡Abajo la OTAN! ¡Por unos estados unidos socialistas de Europa! (27 de marzo de 2009)

https://archive.is/HNJlk
Espartaco No. 31 Primavera de 2009
Declaración de la Liga Comunista Internacional (Cuartainternacionalista)
¡Abajo la OTAN!
¡Por unos estados unidos socialistas de Europa!
Esta introducción ha sido traducida de Workers Vanguard No. 934, 10 de abril de 2009.
La siguiente declaración fue emitida el 27 de marzo por el Comité Ejecutivo Internacional de la Liga Comunista Internacional (Cuartainternacionalista). La declaración fue distribuida por nuestros camaradas de la Ligue trotskyste de France y el Spartakist-Arbeiterpartei Deutschlands [Partido Obrero Espartaquista de Alemania], secciones de la LCI, en protestas contra la OTAN en Estrasburgo, Francia. Fue también distribuida por la Spartacist League/Britain en la protesta contra el G-20 en Londres los días 1º y 2 de abril. Para proteger a los sanguinarios gobernantes imperialistas de la OTAN contra la justificada indignación, el centro de la ciudad de Estrasburgo fue puesto en estado de sitio armado desde días antes de la cumbre, mientras que en los suburbios, miles de manifestantes anti-OTAN provenientes de toda Europa fueron recibidos con un brutal terror policiaco. El 4 de abril unas 50 personas fueron heridas por los infames policías antimotines CRS de Francia. Los policías franceses siguieron la pauta de los policías londinenses, quie- nes habían reprimido brutalmente a las manifestaciones anteriores contra el G-20. El desenfrenado ataque policiaco en Londres condujo a la muerte de Ian Tomlinson, un hombre de 47 años de edad. Tres testigos dijeron al Guardian de Londres (7 de abril) que Tomlinson fue golpeado con una macana y lanzado al piso por un policía; su cabeza golpeó el pavimento. Más de 300 personas fueron arrestadas durante las protestas contra la OTAN. Al menos seis manifestantes ya han sido sentenciados a entre tres y seis meses de prisión por tribunales de Estrasburgo. Esta represión estatal tiene como blanco a todo el movimiento obrero. ¡Libertad a todos los manifestantes! ¡Abajo todos los cargos! ¡Por protestas obreras contra la represión estatal!
En su reunión de abril en Estrasburgo, Francia, el nuevo presidente estadounidense Barack Obama y los dirigentes de Francia, Alemania y otros países miembros de la OTAN celebrarán el 60 aniversario de esta alianza imperialista. La reunión tomará lugar en el contexto de las brutales, y aún en curso, ocupaciones neocoloniales de Irak y Afganistán, la reciente masacre de palestinos en Gaza y la creciente crisis económica mundial que amenaza el sustento de cientos de millones de personas. Casi 18 años después de la caída de la Unión Soviética, y a pesar de los incesantes mantras burgueses acerca de la superioridad del capitalismo, este sistema profundamente irracional está demostrando por sí mismo una vez más que Karl Marx tenía razón.
La única forma de escapar del callejón sin salida al que el capitalismo ha conducido a la humanidad es la revolución proletaria internacional que le arrebate las fuerzas productivas a una minoría explotadora y organice la sociedad sobre bases racionales. Se requiere del dominio obrero internacional para limpiar el desastre dejado por el imperialismo capitalista en decadencia y para sentar las bases de una sociedad comunista sin clases, en donde la escasez económica, la explotación, la opresión y la guerra sean reliquias de un pasado sumido en las tinieblas. El punto de partida es el entendimiento marxista de que la clase obrera no puede utilizar al estado capitalista para sus propios intereses; en cambio, ese estado debe ser destruido y remplazado por un estado obrero, la dictadura del proletariado.
Se espera que decenas de miles se manifiesten contra la cumbre de aniversario de la OTAN, y el estado burgués está preparándose para responder con la bota militar de la represión policiaca. Pero el objetivo de los organizadores de la protesta —que rechazan los objetivos del comunismo y la estrategia proletaria, revolucionaria e internacionalista necesaria para alcanzarlos— es presionar a los imperialistas para que efectúen pequeños “cambios” y puedan venderles mejor su sistema de explotación a los obreros y los oprimidos. Los socialdemócratas, los liberales “globalifóbicos” y los pacifistas burgueses empujan vetustos discursos sobre las “políticas de paz” y la “cooperación internacional” para engañar a las masas y favorecer los intereses de sus propias burguesías. Los anarquistas que están movilizándose para las manifestaciones —por ejemplo, con la consigna “Smash, we can!” [“¡Aplastémoslo, sí podemos!”]— no tienen nada que ofrecer más que la ilusión de “obligar” al desarme bajo el capitalismo.
El empuje hacia la guerra está inextricablemente enraizado en el sistema capitalista, como lo está el empuje a incrementar las ganancias. El imperialismo es la fase superior del capitalismo, marcado por la dominación del orbe por un pequeño club exclusivo de grandes potencias capitalistas que gobiernan sobre las naciones más débiles y dependientes. Durante el siglo pasado, en dos ocasiones la competencia imperialista por recursos, mercados y esferas de explotación estalló en guerras mundiales cataclísmicas. En 1915, en medio de la primera guerra interimperialista, el destacado dirigente bolchevique V.I. Lenin atacó a quienes difunden ilusiones en el capitalismo al predicar sobre la “paz en general”:
“Nada ciega más a los obreros, les inculca la falsa idea de que la contradicción entre el capitalismo y el socialismo es superficial; nada hay que encubra mejor la esclavitud capitalista. No; debemos utilizar el estado de ánimo favorable a la paz para explicar a las masas que los beneficios que esperan de ella son imposibles sin una serie de revoluciones.”
Guiados por este programa revolucionario, Lenin y los bolcheviques dirigieron la Revolución de Octubre de 1917, que derrocó al capitalismo y sacó a Rusia de la Primera Guerra Mundial.
La alianza bélica de la OTAN fue formada después de la Segunda Guerra Mundial —y de la victoria del Ejército Rojo soviético sobre el III Reich de Hitler— como parte de la campaña de los imperialistas para “echar atrás al comunismo”. Desde la Guerra de Corea en los años 50 hasta el golpe militar de 1980 en Turquía, puesto de avanzada de la OTAN, la cruzada antisoviética dirigida por EE.UU. fue sellada con la sangre de millones de obreros, izquierdistas y miembros de nacionalidades oprimidas. El orden mundial imperialista de hoy en día ha sido moldeado por la destrucción contrarrevolucionaria de la Unión Soviética en 1991-92. Ésta fue una derrota histórica para las masas obreras internacionalmente, especialmente para las poblaciones de la antigua Unión Soviética, Europa Oriental y la ex RDA, que han enfrentado un empobrecimiento masivo. La restauración capitalista vino acompañada de masacres comunalistas y derramamiento fratricida de sangre, y dio impulso a éstos, como pudo verse de manera más reciente con la guerra entre Rusia y Georgia, estado cliente de EE.UU. El colapso de la URSS alentó los apetitos de los imperialistas de pisotear al mundo entero con impunidad. Los catastróficos resultados de la contrarrevolución subrayan la importancia vital que tiene hoy en día la defensa militar incondicional de China, el más poderoso de los estados obreros burocráticamente deformados que aún existen, y los demás países donde ha sido derrocado el yugo capitalista: Cuba, Corea del Norte y Vietnam. Llamamos por la revolución política proletaria para remplazar a las burocracias estalinistas parasitarias con regímenes basados en la democracia obrera y el internacionalismo bolchevique.
Barack Obama: Comandante en jefe del racista imperialismo estadounidense
Hoy en día, es necesario reafirmar el entendimiento elemental de que el presidente del estado capitalista estadounidense es el enemigo de clase de los obreros y los oprimidos del mundo, particularmente del proletariado estadounidense, de los inmigrantes y de la especialmente oprimida población negra. Aunque la decisión de cerrar Guantánamo (en el lapso de un año) y de considerar la liberación de algunos detenidos fue presentada con bombo y platillo, Obama ha endosado la detención indefinida, que trae a la mente las dictaduras de estado policiaco, y, en general, está decidido a continuar la “guerra contra el terrorismo” de Bush. En esto, está completamente de acuerdo con los gobernantes europeos, que simplemente querían darle una ligera fachada “humanitaria” a esta cruzada, que ha sido utilizada por todos los gobiernos imperialistas para fortalecer la represión estatal contra las minorías oprimidas y la clase obrera y para justificar ideológicamente las depredaciones imperialistas. EE.UU., la ONU y la UE han aplicado sanciones contra Irán y continúan amenazándolo por su programa nuclear. No podría quedar más claro que Irán necesita armas nucleares para refrenar un ataque imperialista.
Mientras el imperialismo estadounidense busca una “estrategia de salida” del atolladero en el devastado Irak, Afganistán ha pasado a ser el centro de atención bajo Obama. Allí, una fuerza de ocupación de la OTAN de 68 mil tropas, incluyen- do un contingente no estadounidense de 32 mil, continúa su octavo año de devastación del país. Obama hizo su campaña y asumió la presidencia bajo la promesa de reducir los niveles de tropas estadounidenses en Irak para dedicarse a lo que un sector significativo de la burguesía estadounidense considera objetivos más estratégicos. Ahora mismo, está haciendo precisamente eso con el envío de 17 mil tropas estadounidenses adicionales a Afganistán y con una escalada de los asesinos bombardeos estadounidenses contra aldeas del vecino Pakistán. Durante años, EE.UU. sostuvo un régimen dictatorial tras otro en Islamabad, favoreciendo al mismo tiempo el crecimiento de las fuerzas fundamentalistas islámicas apoyadas por el ejército pakistaní. Ahora este país, inestable y armado nuclearmente, podría comenzar a desmoronarse bajo el impacto de la extensión de la guerra afgana por parte de Obama y la presión estadounidense sobre el ejército pakistaní para que expulse al Talibán y sus aliados de las áreas tribales que hacen frontera con Afganistán.
La escalada militar toma lugar en el contexto del desplome que está sufriendo la base económica del imperialismo estadounidense y que ha adquirido proporciones internacionales. La contradicción entre el avasallador poderío militar del imperialismo estadounidense y su debilitada posición económica es la causa del incremento en la irracionalidad y la agresividad de los gobernantes estadounidenses. Éstos ven la presidencia de Obama como su mejor apuesta para reafirmar su posición dominante en esta situación. Haciendo su parte, la izquierda reformista en EE.UU. adoptó la perspectiva de “cualquiera menos Bush”. Tras la victoria de Obama no cabían en sí, como ejemplificó el Workers World Party [Partido Mundo Obrero] al afirmar efusivamente en su periódico del 20 de noviembre de 2008 que: “Como comunistas y revolucionarios nos sumamos a la alegría de los oprimidos y demás progresistas que se reúnen en celebración desde Harlem hasta Colombia y de Japón hasta Kenia con la elección de Obama.”
En aguda contraposición a este grotesco entusiasmo con el nuevo comandante en jefe del bañado en sangre imperialismo estadounidense, la Spartacist League/U.S., sección de la Liga Comunista Internacional (LCI), se opuso por principio a cualquier tipo de apoyo a Obama y todos los demás políticos burgueses, luchando para que los obreros, los jóvenes y los oprimidos rompan con las ilusiones en el Partido Demócrata capitalista y para forjar el partido obrero revolucionario multirracial que se necesita para barrer con el imperialismo estadounidense. Nuestra sección estadounidense dijo la verdad sobre el significado de la presidencia de Obama al escribir inmediatamente después de las elecciones:
“Desde el punto de vista de la clase obrera internacional y de los oprimidos, no hay nada que celebrar en la victoria de Obama, y sí mucho que temer. El entusiasmo entre grandes sectores de la burguesía, por otra parte, está justificado. Después de casi ocho años de uno de los regímenes más incompetentes y ampliamente despreciados de la historia reciente de EE.UU., ahora tienen en Obama un rostro más racional que darle a su sistema brutal e irracional. Obama también ha inspirado ilusiones en los adornos de la democracia burguesa, el recurso a través del cual los capitalistas disfrazan su dominio con la apariencia de un mandato popular. En el extranjero, Obama proporciona una invaluable cirugía plástica al imperialismo estadounidense, principal enemigo de los trabajadores del mundo.”
—Workers Vanguard No. 925, 21 de noviembre de 2008
Los reformistas europeos apoyan a sus propios gobernantes imperialistas
Por su parte, los reformistas europeos también celebran la victoria de Obama en nombre de la política burguesa del “mal menor”. Su visión del gobierno de Obama, a través del lente de sus propios explotadores capitalistas, es que éste será más razonable y “multilateral” que el de su antecesor. De ese modo, Gregor Gysi, Oskar Lafontaine y Lothar Bisky, dirigentes del partido socialdemócrata Die Linke [La Izquierda] en Alemania enviaron a Obama sus “más sentidas felicitaciones”: “La lucha mundial para eliminar la pobreza, para dar a los conflictos una resolución pacífica, contra la catástrofe ambiental, y actualmente contra la crisis financiera internacional más severa en 80 años requiere de la estrecha cooperación y colaboración de la comunidad de estados sobre la base del dominio del derecho internacional” (5 de noviembre de 2008).
Desde la “extrema izquierda”, se unió al coro Alain Krivine, dirigente de la Ligue communiste révolutionnaire (LCR, Liga Comunista Revolucionaria), la sección francesa del falso trotskista “Secretariado Unificado”, que desde entonces se ha liquidado en su propia creación, el abiertamente socialdemócrata Nuevo Partido Anticapitalista (NPA). Aunque admite que Obama es un “defensor del capitalismo”, Krivine escribió entusiastamente en la edición del 22 de enero de Rouge, periódico de la LCR: “Su popularidad y las esperanzas que ha levantado están al nivel del descrédito, el disgusto incluso, que ha dejado la política de Bush. No escondamos entonces nuestro placer al ver al fin una condena total de la que fue una de las presidencias más reaccionarias de Estados Unidos. Más vale tarde que nunca.”
Como subrayan todos estos tributos al nuevo policía supremo del imperialismo estadounidense, la oposición de los reformistas a ciertas políticas de EE.UU. y la OTAN, como la invasión de Irak en 2003 o el envío de más tropas a Afganistán hoy en día, nada tiene que ver con la oposición al sistema imperialista. En cambio, consideran que políticas como éstas atentan contra los “intereses nacionales” de sus propios países capitalistas, que ellos sienten estarían mejor protegidos a través de un mayor grado de independencia respecto de la OTAN dominada por EE.UU., por ejemplo, a través de un eje capitalista franco-germano-ruso como el que promueve Lafontaine. La exigencia central del NPA francés, al movilizarse para la manifestación de Estrasburgo, es que “Francia debería renunciar a su integración en el comando militar de la OTAN”, mientras que grupos reformistas en Alemania, especialmente el Partido Comunista (DKP), junge Welt y los remanentes estalinistas alrededor de la Plataforma Comunista de Die Linke, hacen campaña para que el imperialismo alemán “abandone la OTAN”.
A finales de 2002, la LCR, la italiana Rifondazione Comunista [Refundación Comunista] y los británicos Socialist Workers Party [Partido Obrero Socialista] y Workers Power [Poder Obrero] se unieron para firmar un llamado “A todos los ciudadanos de Europa y todos sus representantes”: “Quienes muestren solidaridad con el pueblo de Irak no serán escuchados en la Casa Blanca. Pero tenemos la oportunidad de influenciar a los gobiernos europeos —muchos de los cuales se han opuesto a la guerra—. Llamamos a todos los jefes de estado europeos a que se opongan públicamente a esta guerra, tenga o no el respaldo de la ONU, y a que exijan que George Bush abandone sus planes de guerra.” ¡Qué encubrimiento de la burguesía alemana de Auschwitz, de los imperialistas franceses que bañaron en sangre a Argelia, de los ocupantes británicos de Irlanda del Norte y de los carniceros italianos de Etiopía! La única razón por la que los imperialistas europeos sienten actualmente mayores reservas para embarcarse en sus propias aventuras imperialistas en el extranjero es porque su poder militar es enormemente inferior al de EE.UU.
Este rastrero llamado otorgó amnistía a los gobiernos europeos que estaban metidos hasta el cuello en la “guerra contra el terrorismo” y las ocupaciones de Afganistán y los Balcanes. Constituyó una ayuda objetiva para los masivos ataques racistas y antiobreros llevados a cabo en casa por estos mismos gobiernos capitalistas. Ahora que Obama es presidente, los reformistas europeos parecen creer que sus gobernantes “serán escuchados en la Casa Blanca” —si tan sólo se aplica suficiente “presión de las masas”—.
En la antesala de la guerra aérea de 1999 contra Serbia y las invasiones de Afganistán en 2001 e Irak en 2003, en la LCI estuvimos por la defensa militar de esos países contra el ataque imperialista sin dar ningún tipo de apoyo político a los degolladores reaccionarios antimujer del Talibán o a las sangrientas dictaduras capitalistas de Saddam Hussein y Slobodan Milosevic. Nos opusimos al bloqueo hambreador de las Naciones Unidas contra Irak y a otras sanciones imperialistas de la ONU. Subrayamos que cada victoria de los imperialistas en sus aventuras militares alienta más guerras de depredación y que cada retroceso sirve para auxiliar la lucha de los trabajadores y los oprimidos en todo el mundo. Llamamos por el retiro inmediato e incondicional de todas las fuerzas de EE.UU., la OTAN, la UE y la ONU de Irak, Afganistán, Pakistán, el Medio Oriente, Asia Central y los Balcanes. El principal medio para defender a las víctimas de la opresión neocolonial contra el abrumador poderío militar del imperialismo estadounidense y sus aliados de la OTAN es la lucha de clases internacional, especialmente por parte del proletariado multirracial estadounidense y sus hermanos de clase en Europa, Japón y otros lugares.
El socialchovinismo y la postración de los reformistas frente a los gobernantes imperialistas en términos de política exterior encuentran su equivalente “en casa” en su apoyo a la colaboración de clases y el proteccionismo. La crisis económica mundial está haciendo trizas las ilusiones de que puede haber una unidad continua entre los imperialistas, ya sea al interior de Europa o entre Europa y EE.UU. Mientras tanto, los imperialistas de Europa Occidental les han dicho a sus burguesías clientes en Europa Oriental que se vayan al demonio. Y, como siempre, los lugartenientes obreros del capitalismo se mantienen firmes junto a sus “propios” explotadores. En Alemania, el SPD, Die Linke y la burocracia sindical hacen campaña para que la manufacturera automotriz Opel, actualmente propiedad de General Motors, “vuelva a ser alemana”. En Gran Bretaña, las burocracias sindicales de Unite y GMB apoyaron en febrero huelgas de trabajadores de la construcción que exigían “empleos británicos para los trabajadores británicos”, una consigna largamente asociada con los fascistas (que participaron en mítines de huelguistas) y recientemente usada por el primer ministro laborista Gordon Brown. De forma escandalosa, la sección británica del seudotrotskista Comité por una Internacional Obrera, bajo la dirección de Peter Taaffe, justificó y ayudó a dirigir estas huelgas reaccionarias.
El movimiento obrero tiene un interés vital en defender a los obreros extranjeros, luchar por plenos derechos de ciudadanía para todos los inmigrantes y movilizarse contra el terror racista y los ataques contra los derechos democráticos. La lógica del reformismo es inherentemente nacionalista; divide a la clase obrera sobre líneas nacionales, étnicas y raciales en una riña por las pocas migajas que los capitalistas están dispuestos a arrojarles a sus esclavos asalariados. Para romper con este juego en donde sólo se pierde se necesita un programa de lucha de clases internacional contra el enemigo capitalista común. Como escribió en 1934 León Trotsky, codirigente junto con V.I. Lenin de la Revolución de Octubre:
“Sólo el partido que ya en época de paz luchó irreconciliablemente contra el estado nacional puede no atarse a éste durante la guerra, puede seguir el mapa de la lucha de clases y no el de las batallas bélicas. La vanguardia proletaria únicamente se volverá invulnerable a toda suerte de patriotismo nacional si comprende plenamente el rol objetivamente reaccionario del estado imperialista. Esto significa que sólo se puede romper con la ideología y la política de la ‘defensa nacional’ desde la perspectiva de la revolución proletaria internacional.”
—“La guerra y la Cuarta Internacional”
En este espíritu luchamos por que la clase obrera entienda la necesidad de echar abajo la racista “Fortaleza Europa” y la Unión Europea capitalista a través de la revolución obrera. La UE es una alianza reaccionaria y antiobrera centrada en las principales potencias imperialistas europeas, que buscan mejorar su posición competitiva contra sus rivales estadounidense y japonés. ¡Por unos estados unidos socialistas de Europa y una economía socialista planificada internacional!
¡Por nuevas revoluciones de Octubre alrededor del mundo!
En los años 80, Afganistán estaba también al centro de la campaña bélica de los imperialistas de la OTAN. A finales de 1979, el Ejército Rojo soviético intervino en Afganistán después de repetidas solicitudes del régimen nacionalista modernizante del PDPA, que trató de introducir reformas sociales mínimas y enfrentó una yihad (guerra santa) respaldada por EE.UU. y dirigida por terratenientes reaccionarios, jefes tribales y mullahs. Los imperialistas estadounidenses tomaron la intervención soviética como pretexto para una renovada cruzada antisoviética, y entrenaron y financiaron masivamente a los reaccionarios muyajedín —principalmente a través de la acción del ejército pakistaní y su Inter-Services Intelligence (inteligencia pakistaní)— para matar a soldados soviéticos. El Talibán y Al Qaeda son monstruos de Frankenstein que se han vuelto contra sus antiguos amos imperialistas.
La intervención soviética fue progresista sin ambigüedades, lo cual subraya el entendimiento trotskista de que, a pesar de su degeneración bajo una casta burocrática estalinista, la Unión Soviética seguía siendo un estado obrero que encarnaba las conquistas históricas de la Revolución de Octubre, centralmente la economía planificada y la propiedad colectivizada. Éstas eran conquistas enormes, no en poca medida para las mujeres y los pueblos históricamente musulmanes del Asia Central soviética. Durante la intervención soviética, voluntarias afganas en las milicias lucharon armas en mano contra los degolladores muyajedín respaldados por la CIA por el derecho básico de no usar la burka y de no ser vendidas como ganado. La tendencia espartaquista internacional, ahora la LCI, dijo “¡Viva el Ejército Rojo en Afganistán!” y llamó por la extensión de las conquistas sociales de Octubre a todos los pueblos afganos.
Del otro lado, a los muyajedín y los imperialistas se unió el grueso de la izquierda reformista internacional, que se sumó a sus amos exigiendo a gritos el retiro de las fuerzas soviéticas. Nosotros, los trotskistas de la LCI, fuimos únicos en luchar invariablemente contra la contrarrevolución, desde Berlín Oriental hasta Moscú, procurando movilizar sobre estas bases a las masas obreras para barrer con la entreguista burocracia estalinista y establecer el dominio de los consejos obreros. En esto, nos guiaba el mismo programa revolucionario internacionalista con el que luchamos hoy día para forjar partidos obreros revolucionarios que constituyan secciones de una IV Internacional reforjada, partido mundial de la revolución socialista. El camino de la revolución proletaria internacional es la única alternativa a la destrucción de la humanidad por parte del imperialismo. ¡Abajo el imperialismo! ¡Por nuevas revoluciones de Octubre en todo el mundo!
—Comité Ejecutivo Internacional de la Liga Comunista Internacional (Cuartainternacionalista)
27 de marzo de 2009
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/31/otan.html
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2016.06.03 02:55 ShaunaDorothy ¡Por unos estados unidos socialistas de Europa! ¡Abajo la OTAN! (27 de marzo de 2009)

https://archive.is/qoaDZ
27 de marzo de 2009
¡Por unos estados unidos socialistas de Europa!
¡Abajo la OTAN!
Declaración de la Liga Comunista Internacional (Cuartainternacionalista)
En su reunión de abril en Estrasburgo, Francia, el nuevo presidente estadounidense Barack Obama y los dirigentes de Francia, Alemania y otros países miembros de la OTAN celebrarán el 60 aniversario de esta alianza imperialista. La reunión tomará lugar en el contexto de las brutales, y aún en curso, ocupaciones neocoloniales de Irak y Afganistán, la reciente masacre de palestinos en Gaza y la creciente crisis económica mundial que amenaza el sustento de cientos de millones de personas. Casi 18 años después de la caída de la Unión Soviética, y a pesar de los incesantes mantras burgueses acerca de la superioridad del capitalismo, este sistema profundamente irracional está demostrando por sí mismo una vez más que Karl Marx tenía razón.
La única forma de escapar del callejón sin salida al que el capitalismo ha conducido a la humanidad es la revolución proletaria internacional que le arrebate las fuerzas productivas a una minoría explotadora y organice la sociedad sobre bases racionales. Se requiere del dominio obrero internacional para limpiar el desastre dejado por el imperialismo capitalista en decadencia y para sentar las bases de una sociedad comunista sin clases, en donde la escasez económica, la explotación, la opresión y la guerra sean reliquias de un pasado sumido en las tinieblas. El punto de partida es el entendimiento marxista de que la clase obrera no puede utilizar al estado capitalista para sus propios intereses; en cambio, ese estado debe ser destruido y remplazado por un estado obrero, la dictadura del proletariado.
Se espera que decenas de miles se manifiesten contra la cumbre de aniversario de la OTAN, y el estado burgués está preparándose para responder con la bota militar de la represión policiaca. Pero el objetivo de los organizadores de la protesta —que rechazan los objetivos del comunismo y la estrategia proletaria, revolucionaria e internacionalista necesaria para alcanzarlos— es presionar a los imperialistas para que efectúen pequeños “cambios” y puedan venderles mejor su sistema de explotación a los obreros y los oprimidos. Los socialdemócratas, los liberales “globalifóbicos” y los pacifistas burgueses empujan vetustos discursos sobre las “políticas de paz” y la “cooperación internacional” para engañar a las masas y favorecer los intereses de sus propias burguesías. Los anarquistas que están movilizándose para las manifestaciones —por ejemplo, con la consigna “Smash, we can!” [“¡Aplastémoslo, sí podemos!”]— no tienen nada que ofrecer más que la ilusión de “obligar” al desarme bajo el capitalismo.
El empuje hacia la guerra está inextricablemente enraizado en el sistema capitalista, como lo está el empuje a incrementar las ganancias. El imperialismo es la fase superior del capitalismo, marcado por la dominación del orbe por un pequeño club exclusivo de grandes potencias capitalistas que gobiernan sobre las naciones más débiles y dependientes. Durante el siglo pasado, en dos ocasiones la competencia imperialista por recursos, mercados y esferas de explotación estalló en guerras mundiales cataclísmicas. En 1915, en medio de la primera guerra interimperialista, el destacado dirigente bolchevique V.I. Lenin atacó a quienes difunden ilusiones en el capitalismo al predicar sobre la “paz en general”:
“Nada ciega más a los obreros, les inculca la falsa idea de que la contradicción entre el capitalismo y el socialismo es superficial; nada hay que encubra mejor la esclavitud capitalista. No; debemos utilizar el estado de ánimo favorable a la paz para explicar a las masas que los beneficios que esperan de ella son imposibles sin una serie de revoluciones.”
Guiados por este programa revolucionario, Lenin y los bolcheviques dirigieron la Revolución de Octubre de 1917, que derrocó al capitalismo y sacó a Rusia de la Primera Guerra Mundial.
La alianza bélica de la OTAN fue formada después de la Segunda Guerra Mundial —y de la victoria del Ejército Rojo soviético sobre el III Reich de Hitler— como parte de la campaña de los imperialistas para “echar atrás al comunismo”. Desde la Guerra de Corea en los años 50 hasta el golpe militar de 1980 en Turquía, puesto de avanzada de la OTAN, la cruzada antisoviética dirigida por EE.UU. fue sellada con la sangre de millones de obreros, izquierdistas y miembros de nacionalidades oprimidas. El orden mundial imperialista de hoy en día ha sido moldeado por la destrucción contrarrevolucionaria de la Unión Soviética en 1991-92. Ésta fue una derrota histórica para las masas obreras internacionalmente, especialmente para las poblaciones de la antigua Unión Soviética, Europa Oriental y la ex RDA, que han enfrentado un empobrecimiento masivo. La restauración capitalista vino acompañada de masacres comunalistas y derramamiento fratricida de sangre, y dio impulso a éstos, como pudo verse de manera más reciente con la guerra entre Rusia y Georgia, estado cliente de EE.UU. El colapso de la URSS alentó los apetitos de los imperialistas de pisotear al mundo entero con impunidad. Los catastróficos resultados de la contrarrevolución subrayan la importancia vital que tiene hoy en día la defensa militar incondicional de China, el más poderoso de los estados obreros burocráticamente deformados que aún existen, y los demás países donde ha sido derrocado el yugo capitalista: Cuba, Corea del Norte y Vietnam. Llamamos por la revolución política proletaria para remplazar a las burocracias estalinistas parasitarias con regímenes basados en la democracia obrera y el internacionalismo bolchevique.
Barack Obama: Comandante en jefe del racista imperialismo estadounidense
Hoy en día, es necesario reafirmar el entendimiento elemental de que el presidente del estado capitalista estadounidense es el enemigo de clase de los obreros y los oprimidos del mundo, particularmente del proletariado estadounidense, de los inmigrantes y de la especialmente oprimida población negra. Aunque la decisión de cerrar Guantánamo (en el lapso de un año) y de considerar la liberación de algunos detenidos fue presentada con bombo y platillo, Obama ha endosado la detención indefinida, que trae a la mente las dictaduras de estado policiaco, y, en general, está decido a continuar la “guerra contra el terrorismo” de Bush. En esto, está completamente de acuerdo con los gobernantes europeos, que simplemente querían darle una ligera fachada “humanitaria” a esta cruzada, que ha sido utilizada por todos los gobiernos imperialistas para fortalecer la represión estatal contra las minorías oprimidas y la clase obrera y para justificar ideológicamente las depredaciones imperialistas. EE.UU., la ONU y la UE han aplicado sanciones contra Irán y continúan amenazándolo por su programa nuclear. No podría quedar más claro que Irán necesita armas nucleares para refrenar un ataque imperialista.
Mientras el imperialismo estadounidense busca una “estrategia de salida” del atolladero en el devastado Irak, Afganistán ha pasado a ser el centro de atención bajo Obama. Allí, una fuerza de ocupación de la OTAN de 68 mil tropas, incluyendo un contingente no estadounidense de 32 mil, continúa su octavo año de devastación del país. Obama hizo su campaña y asumió la presidencia bajo la promesa de reducir los niveles de tropas estadounidenses en Irak para dedicarse a lo que un sector significativo de la burguesía estadounidense considera objetivos más estratégicos. Ahora mismo, está haciendo precisamente eso con el envío de 17 mil tropas estadounidenses adicionales a Afganistán y con una escalada de los asesinos bombardeos estadounidenses contra aldeas del vecino Pakistán. Durante años, EE.UU. sostuvo un régimen dictatorial tras otro en Islamabad, favoreciendo al mismo tiempo el crecimiento de las fuerzas fundamentalistas islámicas apoyadas por el ejército pakistaní. Ahora este país, inestable y armado nuclearmente, podría comenzar a desmoronarse bajo el impacto de la extensión de la guerra afgana por parte de Obama y la presión estadounidense sobre el ejército pakistaní para que expulse al Talibán y sus aliados de las áreas tribales que hacen frontera con Afganistán.
La escalada militar toma lugar en el contexto del desplome que está sufriendo la base económica del imperialismo estadounidense y que ha adquirido proporciones internacionales. La contradicción entre el avasallador poderío militar del imperialismo estadounidense y su debilitada posición económica es la causa del incremento en la irracionalidad y la agresividad de los gobernantes estadounidenses. Éstos ven la presidencia de Obama como su mejor apuesta para reafirmar su posición dominante en esta situación. Haciendo su parte, la izquierda reformista en EE.UU. adoptó la perspectiva de “cualquiera menos Bush”. Tras la victoria de Obama no cabían en sí, como ejemplificó el Workers World Party [Partido Mundo Obrero] al afirmar efusivamente en su periódico del 20 de noviembre de 2008 que: “Como comunistas y revolucionarios nos sumamos a la alegría de los oprimidos y demás progresistas que se reúnen en celebración desde Harlem hasta Colombia y de Japón hasta Kenia con la elección de Obama.”
En aguda contraposición a este grotesco entusiasmo con el nuevo comandante en jefe del bañado en sangre imperialismo estadounidense, la Spartacist League/U.S., sección de la Liga Comunista Internacional (LCI), se opuso por principio a cualquier tipo de apoyo a Obama y todos los demás políticos burgueses, luchando para que los obreros, los jóvenes y los oprimidos rompan con las ilusiones en el Partido Demócrata capitalista y para forjar el partido obrero revolucionario multirracial que se necesita para barrer con el imperialismo estadounidense. Nuestra sección estadounidense dijo la verdad sobre el significado de la presidencia de Obama al escribir inmediatamente después de las elecciones:
“Desde el punto de vista de la clase obrera internacional y de los oprimidos, no hay nada que celebrar en la victoria de Obama, y sí mucho que temer. El entusiasmo entre grandes sectores de la burguesía, por otra parte, está justificado. Después de casi ocho años de uno de los regímenes más incompetentes y ampliamente despreciados de la historia reciente de EE.UU., ahora tienen en Obama un rostro más racional que darle a su sistema brutal e irracional. Obama también ha inspirado ilusiones en los adornos de la democracia burguesa, el recurso a través del cual los capitalistas disfrazan su dominio con la apariencia de un mandato popular. En el extranjero, Obama proporciona una invaluable cirugía plástica al imperialismo estadounidense, principal enemigo de los trabajadores del mundo.”
—Workers Vanguard No. 925, 21 de noviembre de 2008
Los reformistas europeos apoyan a sus propios gobernantes imperialistas
Por su parte, los reformistas europeos también celebran la victoria de Obama en nombre de la política burguesa del “mal menor”. Su visión del gobierno de Obama, a través del lente de sus propios explotadores capitalistas, es que éste será más razonable y “multilateral” que el de su antecesor. De ese modo, Gregor Gysi, Oskar Lafontaine y Lothar Bisky, dirigentes del partido socialdemócrata Die Linke [partido La Izquierda] en Alemania enviaron a Obama sus “más sentidas felicitaciones”: “La lucha mundial para eliminar la pobreza, para dar a los conflictos una resolución pacífica, contra la catástrofe ambiental, y actualmente contra la crisis financiera internacional más severa en 80 años requiere de la estrecha cooperación y colaboración de la comunidad de estados sobre la base del dominio del derecho internacional” (5 de noviembre de 2008).
Desde la “extrema izquierda”, se unió al coro Alain Krivine, dirigente de la Ligue communiste révolutionnaire (LCR, Liga Comunista Revolucionaria), la sección francesa del falso trotskista “Secretariado Unificado”, que desde entonces se ha liquidado en su propia creación, el abiertamente socialdemócrata Nuevo Partido Anticapitalista (NPA). Aunque admite que Obama es un “defensor del capitalismo”, Krivine escribió entusiastamente en la edición del 22 de enero de Rouge, periódico de la LCR: “Su popularidad y las esperanzas que ha levantado están al nivel del descrédito, el disgusto incluso, que ha dejado la política de Bush. No escondamos entonces nuestro placer al ver al fin una condena total de la que fue una de las presidencias más reaccionarias de los Estados Unidos. Más vale tarde que nunca.”
Como subrayan todos estos tributos al nuevo policía supremo del imperialismo estadounidense, la oposición de los reformistas a ciertas políticas de EE.UU. y la OTAN, como la invasión de Irak en 2003 o el envío de más tropas a Afganistán hoy en día, nada tiene que ver con la oposición al sistema imperialista. En cambio, consideran que políticas como éstas atentan contra los “intereses nacionales” de sus propios países capitalistas, que ellos sienten estarían mejor protegidos a través de un mayor grado de independencia respecto de la OTAN dominada por EE.UU., por ejemplo, a través de un eje capitalista franco-germano-ruso como el que promueve Lafontaine. La exigencia central del NPA francés, al movilizarse para la manifestación de Estrasburgo, es que “Francia debería renunciar a su integración en el comando militar de la OTAN”, mientras que grupos reformistas en Alemania, especialmente el Partido Comunista (DKP), junge Welt y los remanentes estalinistas alrededor de la Plataforma Comunista de Die Linke, hacen campaña para que el imperialismo alemán “abandone la OTAN”.
A finales del 2002, la LCR, la italiana Rifondazione Comunista [Refundación Comunista] y los británicos Socialist Workers Party [Partido Obrero Socialista] y Workers Power [Poder Obrero], se unieron para firmar un llamado “A todos los ciudadanos de Europa y todos sus representantes”: “Quienes muestren solidaridad con el pueblo de Irak no serán escuchados en la Casa Blanca. Pero tenemos la oportunidad de influenciar a los gobiernos europeos —muchos de los cuales se han opuesto a la guerra—. Llamamos a todos los jefes de estado europeos a que se opongan públicamente a esta guerra, tenga o no el respaldo de la ONU, y a que exijan que George Bush abandone sus planes de guerra.” ¡Qué encubrimiento de la burguesía alemana de Auschwitz, de los imperialistas franceses que bañaron en sangre a Argelia, de los ocupantes británicos de Irlanda del Norte y de los carniceros italianos de Etiopía! La única razón por la que los imperialistas europeos sienten actualmente mayores reservas para embarcarse en sus propias aventuras imperialistas en el extranjero es porque su poder militar es enormemente inferior al de EE.UU.
Este rastrero llamado otorgó amnistía a los gobiernos europeos que estaban metidos hasta el cuello en la “guerra contra el terrorismo” y las ocupaciones de Afganistán y los Balcanes. Constituyó una ayuda objetiva para los masivos ataques racistas y antiobreros llevados a cabo en casa por estos mismos gobiernos capitalistas. Ahora que Obama es presidente, los reformistas europeos parecen creer que sus gobernantes “serán escuchados en la Casa Blanca” —si tan sólo se aplica suficiente “presión de las masas”—.
En la antesala de la guerra aérea de 1999 contra Serbia y las invasiones de Afganistán en 2001 e Irak en 2003, en la LCI estuvimos por la defensa militar de esos países contra el ataque imperialista sin dar ningún tipo de apoyo político a los degolladores reaccionarios antimujer del Talibán o a las sangrientas dictaduras capitalistas de Saddam Hussein y Slobodan Milosevic. Nos opusimos al bloqueo hambreador de las Naciones Unidas contra Irak y a otras sanciones imperialistas de la ONU. Subrayamos que cada victoria de los imperialistas en sus aventuras militares alienta más guerras de depredación y que cada retroceso sirve para auxiliar la lucha de los trabajadores y los oprimidos en todo el mundo. Llamamos por el retiro inmediato e incondicional de todas las fuerzas de EE.UU., la OTAN, la UE y la ONU de Irak, Afganistán, Pakistán, el Medio Oriente, Asia Central y los Balcanes. El principal medio para defender a las víctimas de la opresión neocolonial contra el abrumador poderío militar del imperialismo estadounidense y sus aliados de la OTAN es la lucha de clases internacional, especialmente por parte del proletariado multirracial estadounidense y sus hermanos de clase en Europa, Japón y otros lugares.
El socialchovinismo y la postración de los reformistas frente a los gobernantes imperialistas en términos de política exterior encuentran su equivalente “en casa” en su apoyo a la colaboración de clases y el proteccionismo. La crisis económica mundial está haciendo trizas las ilusiones de que puede haber una unidad continua entre los imperialistas, ya sea al interior de Europa o entre Europa y EE.UU. Mientras tanto, los imperialistas de Europa Occidental les han dicho a sus burguesías clientes en Europa Oriental que se vayan al demonio. Y, como siempre, los lugartenientes obreros del capitalismo se mantienen firmes junto a sus “propios” explotadores. En Alemania, el SPD, Die Linke y la burocracia sindical hacen campaña para que la manufacturera automotriz Opel, actualmente propiedad de General Motors, “vuelva a ser alemana”. En Gran Bretaña, las burocracias sindicales de Unite y GMB apoyaron en febrero huelgas de trabajadores de la construcción que exigían “empleos británicos para los trabajadores británicos”, una consigna largamente asociada con los fascistas (que participaron en mítines de huelguistas) y recientemente usada por el primer ministro laborista Gordon Brown. De forma escandalosa, la sección británica del seudotrotskista Comité por una Internacional Obrera, bajo la dirección de Peter Taaffe, justificó y ayudó a dirigirestas huelgas reaccionarias.
El movimiento obrero tiene un interés vital en defender a los obreros extranjeros, luchar por plenos derechos de ciudadanía para todos los inmigrantes y movilizarse contra el terror racista y los ataques contra los derechos democráticos. La lógica del reformismo es inherentemente nacionalista; divide a la clase obrera sobre líneas nacionales, étnicas y raciales en una riña por las pocas migajas que los capitalistas están dispuestos a arrojarles a sus esclavos asalariados. Para romper con este juego en donde sólo se pierde se necesita un programa de lucha de clases internacional contra el enemigo capitalista común. Como escribió en 1934 León Trotsky, codirigente junto con V.I. Lenin de la Revolución de Octubre:
“Sólo el partido que ya en época de paz luchó irreconciliablemente contra el estado nacional puede no atarse a éste durante la guerra, puede seguir el mapa de la lucha de clases y no el de las batallas bélicas. La vanguardia proletaria únicamente se volverá invulnerable a toda suerte de patriotismo nacional si comprende plenamente el rol objetivamente reaccionario del estado imperialista. Esto significa que sólo se puede romper con la ideología y la política de la ‘defensa nacional’ desde la perspectiva de la revolución proletaria internacional.”
—“La guerra y la Cuarta Internacional”
En este espíritu luchamos por que la clase obrera entienda la necesidad de echar abajo la racista “Fortaleza Europa” y la Unión Europea capitalista a través de la revolución obrera. La UE es una alianza reaccionaria y antiobrera centrada en las principales potencias imperialistas europeas, que buscan mejorar su posición competitiva contra sus rivales estadounidense y japonés. ¡Por unos estados unidos socialistas de Europa y una economía socialista planificada internacional!
¡Por nuevas revoluciones de Octubre alrededor del mundo!
En los años 80, Afganistán estaba también al centro de la campaña bélica de los imperialistas de la OTAN. A finales de 1979, el Ejército Rojo soviético intervino en Afganistán después de repetidas solicitudes del régimen nacionalista modernizante del PDPA, que trató de introducir reformas sociales mínimas y enfrentó una yihad (guerra santa) respaldada por EE.UU. y dirigida por terratenientes reaccionarios, jefes tribales y mullahs. Los imperialistas estadounidenses tomaron la intervención soviética como pretexto para una renovada cruzada antisoviética, y entrenaron y financiaron masivamente a los reaccionarios muyajedín —principalmente a través de la acción del ejército pakistaní y su Inter-Services Intelligence (inteligencia pakistaní)— para matar a soldados soviéticos. El Talibán y Al Qaeda son monstruos de Frankenstein que se han vuelto contra sus antiguos amos imperialistas.
La intervención soviética fue progresista sin ambigüedades, lo cual subraya el entendimiento trotskista de que, a pesar de su degeneración bajo una casta burocrática estalinista, la Unión Soviética seguía siendo un estado obrero que encarnaba las conquistas históricas de la Revolución de Octubre, centralmente la economía planificada y la propiedad colectivizada. Éstas eran conquistas enormes, no en poca medida para las mujeres y los pueblos históricamente musulmanes del Asia Central soviética. Durante la intervención soviética, voluntarias afganas en las milicias lucharon armas en mano contra los degolladores muyajedín respaldados por la CIA por el derecho básico de no usar la burka y de no ser vendidas como ganado. La tendencia espartaquista internacional, ahora la LCI, dijo “¡Viva el Ejército Rojo en Afganistán!” y llamó por la extensión de las conquistas sociales de Octubre a todos los pueblos afganos.
Del otro lado, a los muyajedín y los imperialistas se unió el grueso de la izquierda reformista internacional, que se sumó a sus amos exigiendo a gritos el retiro de las fuerzas soviéticas. Nosotros, los trotskistas de la LCI, fuimos únicos en luchar invariablemente contra la contrarrevolución, desde Berlín Oriental hasta Moscú, procurando movilizar sobre estas bases a las masas obreras para barrer con la entreguista burocracia estalinista y establecer el dominio de los consejos obreros. En esto, nos guiaba el mismo programa revolucionario internacionalista con el que luchamos hoy día para forjar partidos obreros revolucionarios que constituyan secciones de una IV Internacional reforjada, partido mundial de la revolución socialista. El camino de la revolución proletaria internacional es la única alternativa a la destrucción de la humanidad por parte del imperialismo. ¡Abajo el imperialismo! ¡Por nuevas revoluciones de Octubre en todo el mundo!
—Comité Ejecutivo Internacional de la Liga Comunista Internacional (Cuartainternacionalista) 27 de marzo de 2009
http://www.icl-fi.org/espanol/leaflets/otan.html
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2016.06.02 00:42 ShaunaDorothy Canadá: Opresión de la mujer y reacción racista - El asesinato de “honor” de Aqsa Parvez (Invierno de 2008-2009)

https://archive.is/OZWPQ
Espartaco No. 30 Invierno de 2008-2009
Canadá: Opresión de la mujer y reacción racista
El asesinato de “honor” de Aqsa Parvez
(Mujer y Revolución)
El siguiente artículo ha sido adaptado de Spartacist Canada No. 156 (primavera de 2008).
El 10 de diciembre de 2007, Aqsa Parvez, una joven de 16 años de ascendencia paquistaní de un suburbio de Toronto, fue estrangulada por su padre tras negarse a usar el hijab (la mascada que cubre el pelo y el cuello) islámico. Murió en el hospital al día siguiente. Su padre fue acusado de asesinato y su hermano mayor de obstruir a la policía.
Aqsa acababa de abandonar su casa intentando escapar de las restricciones que le imponía su religiosa familia. Su muerte suscitó grandes muestras de dolor por parte de sus muchos amigos, entre los que había jóvenes mujeres negras, adolescentes del sureste asiático y blancos, entre otros. Sus compañeros de clase declararon al Toronto Star (11 de diciembre de 2007) que Aqsa llevaba meses discutiendo con sus padres respecto a usar el hijab. “No quería ir a su casa…a tal grado que prefería ir a los albergues”, dijo uno. “Su padre y su hermano la habían amenazado”, comentó otro; “él le dijo que si se iba, la mataba.”
El asesinato de Aqsa Parvez ocurrió después de una serie de homicidios de mujeres sij en British Columbia (B.C.) por parte de sus esposos y otros parientes. Mujeres originarias del sureste asiático organizaron en la Lower Mainland de B.C. protestas contra estos asesinatos e intentos de asesinato en el otoño de 2006 y de nuevo en la primavera de 2007. La violencia contra la mujer cruza las líneas étnicas y de clase con una indiferencia brutal. Pero los asesinatos de Aqsa Parvez y las mujeres sij en B.C. son algo diferente. Como los asesinatos de mujeres turcas y kurdas por parte de sus parientes varones en Alemania, Gran Bretaña, Suecia y otros países imperialistas en años recientes —y los incontables asesinatos de este tipo que tienen lugar en el Medio Oriente, el centro y sur de Asia— éstos fueron esencialmente asesinatos de “honor”. Estos brutales asesinatos surgen del choque entre el deseo de las mujeres de independizarse de su cultura “tradicional” y el legado de las normas sociales y económicas precapitalistas que sobreviven en grandes franjas del mundo.
Los asesinatos de “honor” reflejan el trato que reciben las mujeres como propiedad de sus padres o maridos. Como la mayoría de las adolescentes, Aqsa Parvez quería tomar sus propias decisiones respecto a cómo vestirse, qué amigos frecuentar y qué futuro tener. Pero para su padre, esto representaba una afrenta al control que ejercía sobre su hija como está prescrito por el Islam. Un patrón que compartían las mujeres sij asesinadas en B.C. era su relativa independencia económica, con empleos como maestras, enfermeras, ingenieras de software, etc. Esta independencia choca con la sociedad tradicional sij, en la que los matrimonios arreglados y la dote son la norma. También ha habido un aumento en los abortos selectivos de fetos femeninos entre la población originaria del sureste asiático en el área de Vancouver.
Los asesinatos subrayan la explosiva combinación de la opresión de la mujer y el racismo antiinmigrante en el Canadá actual. Sectores de la prensa burguesa han tratado de utilizarlos para azuzar la intolerancia antiinmigrante. Denunciamos todos los intentos de explotar estos horribles crímenes para atizar la reacción contra los inmigrantes y las minorías étnicas. Llamamos por plenos derechos de ciudadanía para todos los inmigrantes, denunciamos el que se use como chivos expiatorios a los musulmanes bajo la “guerra contra el terrorismo” de la burguesía y defendemos el derecho de las minorías étnicas a practicar sus religiones. En particular, nos oponemos a las prohibiciones estatales del velo y otros emblemas y vestimentas religiosos. Esto sólo lograría aumentar el aislamiento de las mujeres musulmanas en sus hogares, al reforzar el atraso social, incluyendo la sujeción religiosa y familiar, y profundizar su opresión.
Al mismo tiempo, nos solidarizamos con las muchas mujeres que han luchado por sacudirse las crueles constricciones del tradicionalismo religioso —incluyendo al velo, símbolo e instrumento de la subordinación de la mujer bajo el Islam—. Los ataques racistas contra los musulmanes y los sijs en el Canadá actual no mitigan de ninguna manera los horribles crímenes como los asesinatos de “honor”.
Asesinatos de “honor”, la opresión de la mujer y la familia
La subyugación de la mujer en países subdesarrollados como Pakistán o India, así como en las comunidades inmigrantes dentro de Canadá, no tiene sus raíces en ninguna cualidad distintivamente reaccionaria del Islam o el sijismo, como argumentan algunos ideólogos derechistas. La institución de la familia —principal vehículo de transmisión de la propiedad privada y de regimentación de la sociedad— es la principal fuente de opresión de la mujer. Esto se aplica tanto a países imperialistas como a países subdesarrollados. El cristianismo también tiene una historia larga y horripilante de brutalidad antimujer, que continúa hasta la fecha, como las barbáricas cruzadas de “valores familiares” de los fundamentalistas cristianos contra el aborto, el control de la natalidad y los derechos homosexuales.
Sin embargo, el ascenso de la propiedad capitalista y de la Ilustración minaron profundamente las atrasadas relaciones sociales feudales, enraizadas en la agricultura, que en gran medida fueron barridas conforme Europa Occidental y América del Norte se desarrollaban como sociedades industriales avanzadas. El poder de la iglesia se restringió, y la condición de la mujer fue mejorando a través de luchas sociales. En el Medio Oriente y el sur de Asia, sin embargo, el capitalismo llegó tardíamente —y llegó con el colonialismo europeo, que se alió con las potencias feudales locales—. La penetración imperialista bloqueó el camino del desarrollo social y económico. Así, las religiones de Oriente no se adaptaron del mismo modo que el cristianismo (o el judaísmo), y la barbarie antimujer sigue siendo, correspondientemente, más profunda y abierta.
El cercano colaborador de Karl Marx, Friedrich Engels, explicó las bases materiales de la opresión de la mujer en su obra clásica El origen de la familia, la propiedad privada y el estado (1884). Bajo el “comunismo primitivo” de la Edad de Piedra, donde prevalecía una igualdad primitiva, la división de trabajo entre el hombre y la mujer derivaba de la biología (las mujeres tenían que parir y criar a los jóvenes) y no implicaba un estatus social subordinado. Los avances tecnológicos, particularmente el desarrollo de la agricultura, crearon por vez primera un excedente social. Una minoría se apropió de este excedente, lo que produjo la división de la sociedad en clases.
Con las clases vino el desarrollo de la institución de la familia, que Engels llamó “la gran derrota histórica del sexo femenino en todo el mundo”. El hecho biológico de parir y criar a los niños quedó atado en adelante a la opresión social de la mujer. Como medio para consolidar la riqueza en las manos de una pequeña minoría, la familia patriarcal decretó la monogamia de la mujer para determinar la herencia de la propiedad. El concepto de “honor familiar”, es decir, el control sobre la sexualidad de la mujer por el padre o el esposo, lejos de ser exclusivamente islámico o sij, está conectado con el modo de producción en el que un clan —serie de familias extendidas emparentadas— posee y trabaja la tierra en común. Como señaló Engels:
“Para asegurar la fidelidad de la mujer y, por consiguiente, la paternidad de los hijos, aquélla es entregada sin reservas al poder del hombre: cuando éste la mata, no hace más que ejercer su derecho.”
La barbarie imperialista y la subyugación de la mujer
Hasta el día de hoy, los gobernantes imperialistas del mundo, unidos a los de las naciones capitalistas, refuerzan todo lo que es retrógrado para afianzar su dominio. Esto puede verse con toda claridad en el caso de Afganistán. Los imperialistas estadounidenses y canadienses y sus apologistas han usado la brutal opresión de la mujer afgana bajo el anterior régimen talibán para justificar la ocupación colonial de ese país. Pero los degolladores islámicos antimujer llegaron al poder en Afganistán a principios de los años 90 con el apoyo del imperialismo estadounidense y canadiense, así como de los socialdemócratas del NDP [New Democracy Party]. Y hoy el régimen títere de Estados Unidos en Kabul continúa y defiende la misma horrenda opresión de la mujer.
Por más de una década, empezando en 1979-80, la CIA organizó y armó a los “guerreros santos” muyajedín contra la Unión Soviética y sus aliados en el gobierno afgano. Ésta fue la primera guerra de la historia moderna en la que los derechos de la mujer fueron una cuestión central. Mientras el gobierno apoyado por los soviéticos procuraba instituir reformas progresistas, como reducir el precio de novia a una suma nominal y darle educación a las niñas y mujeres, los degolladores afganos de la CIA eran conocidos por arrojar ácido a la cara de las mujeres sin velo y fusilar a los maestros que educaban niñas.
Cuando, cumpliendo la petición urgente del gobierno, los soviéticos enviaron tropas en diciembre de 1979, nosotros dijimos: “¡Viva el Ejército Rojo!” y “¡Extender las conquistas sociales de la Revolución de Octubre a los pueblos afganos!” Enviar al ejército a barrer con la insurgencia reaccionaria abrió el camino a la liberación social de los pueblos afganos. Eso subrayó nuestro entendimiento trotskista de que la Unión Soviética era un estado obrero, producto de la revolución socialista proletaria de Octubre de 1917, pese a su degeneración bajo la nacionalista burocracia estalinista.
Los efectos liberadores de la intervención soviética se reflejaron en hechos indiscutibles. En 1988, las mujeres representaban el 40 por ciento de los médicos y el 60 por ciento de los maestros de la Universidad de Kabul; 440 mil estudiantes mujeres se inscribieron en instituciones educativas y 80 mil más en programas de alfabetización. La vestimenta occidental era común en las ciudades, y las mujeres disfrutaban de una medida verdadera de libertad frente al velo y la subyugación, por primera vez en la historia afgana. Pero en lugar de luchar por derrotar a la insurgencia musulmana de la CIA, los estalinistas del Kremlin bajo Mijaíl Gorbachov retiraron criminalmente las tropas soviéticas en 1989. Ésta fue una enorme traición a las mujeres, los obreros y los izquierdistas de Afganistán; pavimentó el camino al triunfo de los degolladores rabiosamente antimujer de Washington, y para entregar a la Unión Soviética misma a la contrarrevolución dos años después: una derrota colosal para los obreros del mundo.
El vergonzoso silencio de los feministas y la izquierda
Comprometidos con sus “propios” gobernantes capitalistas, durante los años 80 la mayoría de los grupos izquierdistas y feministas de Canadá apoyaron a los fanáticos islámicos antimujer en Afganistán contra la Unión Soviética y los derechos de la mujer. Dos décadas después, la mayor parte de los feministas y la izquierda reformista ha respondido al escándalo de los asesinatos de “honor” dentro de Canadá con un silencio deshonroso.
En un artículo de Internet del 14 de diciembre de 2007 bajo el título “¿Quién hablará por Aqsa Parvez?”, Natasha Fatah, productora del programa de radio de CBC “As it happens” (Mientras sucede), señaló enojada que “los grupos de apoyo a la mujer han estado mudos respecto a esta cuestión. Cuando se le pregunta a los feministas canadienses sobre su reacción al asesinato de Aqsa, se rehúsan a responder y en lugar de ello sugieren que sería más apropiado acudir a grupos de mujeres musulmanas para que reaccionen... Hasta ahora, los únicos que han hablado honestamente son las muchachas que asisten a la secundaria Applewood Heights de Mississauga [el suburbio donde Aqsa vivía].”
Varios grupos han llamado por que el gobierno tome una “postura firme”. Pero estos llamados llevan fácilmente a apoyar las reaccionarias demandas de prohibiciones estatales al hijab. Ésta es la posición, por ejemplo, de la Campaña Internacional Contra el Tribunal Shari’a en Canadá, cuyos activistas fundadores están asociados con el Partido Obrero-Comunista de Irán. Su petición en línea afirma que “vestir o portar cualquier símbolo religioso, como el hijab islámico, debería estar prohibido en las escuelas.” Prohibir la mascada en las escuelas o cualquier otra área de la vida pública alentaría a los racistas antiinmigrantes y sólo profundizaría el aislamiento y la opresión de las mujeres y niñas musulmanas.
¡Por lucha de clases contra el capitalismo canadiense!
El extendido racismo de la sociedad capitalista canadiense refuerza la reaccionaria sujeción de la religión y la familia sobre las mujeres inmigrantes, y no sólo es una cuestión de los prejuicios descarados de los derechistas en los programas de opinión en la radio y la franja extrema del partido Tory. El programa supuestamente liberal del multiculturalismo sirve para aumentar la segregación racial y cultural de las comunidades minoritarias y el control de los “líderes comunitarios” con sus vínculos con la iglesia, la mezquita o el templo.
Para la clase dominante capitalista canadiense no hay contradicción alguna entre difamar a los musulmanes como “terroristas” y simultáneamente promover a los elementos reaccionarios entre el clero musulmán. Ambas medidas refuerzan el grillete del capitalismo, usando a las minorías como chivos expiatorios por un lado y regimentándolas por el otro. Uno de los propósitos centrales del multiculturalismo es oscurecer el hecho de que las comunidades minoritarias étnicas e inmigrantes, al igual que el resto de la sociedad, están divididas en clases. La lucha de los obreros inmigrantes y de otras minorías por empleos, sindicatos e igualdad requiere romper el grillete de los religiosos y otros supuestos “líderes comunitarios”. La lucha por los derechos de la mujer es explosiva precisamente porque representa un desafío frontal a esos líderes.
Las ideas reaccionarias se sostienen y crecen en periodos reaccionarios. Especialmente desde la destrucción contrarrevolucionaria de la Unión Soviética en 1991-92, preparada por décadas de mal gobierno burocrático estalinista, ha tenido lugar un ascenso de toda clase de fundamentalismos: el fundamentalismo protestante en Norteamérica (los que ponen bombas en las clínicas de aborto, el gobierno de Bush que trata de ocultar el hecho científico de la evolución para enseñar “creacionismo” en las escuelas públicas); el fundamentalismo judío ortodoxo en Israel; un alcance cada vez mayor de la iglesia católica dentro de la sociedad civil en Europa; el fundamentalismo islámico en los países musulmanes y en países imperialistas con grandes poblaciones musulmanas. Todas las variantes del “opio del pueblo”, como Marx llamó a la religión, se diseminan libremente. El crecimiento de esta falsa conciencia tiene sus raíces en la desesperación y en la mentira de que la lucha de clases y el comunismo auténtico ya no son posibles.
Nuestra perspectiva marxista para la liberación de la mujer tiene sus raíces en el entendimiento de que la lucha clasista del proletariado contra el capitalismo no sólo es posible, sino que es desesperadamente necesaria. Lejos de ser simples víctimas irremediables de un sistema opresivo y patriarcal, cientos de miles de trabajadoras inmigrantes en este país tienen un verdadero poder social potencial en el punto de producción, junto con sus compañeros de trabajo hombres y nativos. Las trabajadoras inmigrantes han desempeñado un papel dirigente en las luchas contra los ataques de la clase dominante y sus gobiernos. En el curso de estas luchas, las divisiones y prejuicios que los capitalistas impulsan para dividir a los trabajadores pueden trascenderse.
La liberación de la mujer empieza con la lucha de clases y se conseguirá finalmente cuando la clase obrera tome el poder, sentando las bases para liberar a la mujer de la servidumbre familiar ancestral, y reorganice la sociedad en el interés de todos los oprimidos. La familia no puede simplemente abolirse; más bien, sus funciones sociales, como el trabajo doméstico, el cuidado de los niños, la cocina, etc., deben ser remplazadas con instituciones sociales bajo un estado obrero. Esta perspectiva requiere un tremendo salto en el desarrollo social, que sólo puede conseguirse si se barre el dominio capitalista a escala global y se remplaza con una economía racional y democráticamente planificada.
Los trotskistas luchamos por construir un partido de vanguardia multiétnico como el que construyeron los líderes bolcheviques Lenin y Trotsky para dirigir la primera revolución socialista en el mundo en octubre de 1917. Un partido así se forjará mediante una dura lucha política contra los burócratas sindicales y el NDP procapitalistas, que trabajan para atar a los obreros a sus “propios” capitalistas nacionales. Mediante sus luchas cotidianas contra el racismo y la opresión de la mujer, un partido revolucionario construirá la autoridad entre la clase obrera que le permita movilizarla contra todas las formas de atraso social, incluyendo el cruel abuso de las mujeres. En el futuro comunista, las mujeres estarán integradas a la sociedad plena y equitativamente, y el fanatismo y la violencia contra la mujer, las restricciones reaccionarias de la familia y la religión, y el papel represivo del estado capitalista no serán más que recuerdos barbáricos del pasado.
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/30/aqsa.html
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2016.05.21 18:51 ShaunaDorothy Declaración de la Liga Comunista Internacional ¡Defender a Irak contra el ataque imperialista de EE.UU. y sus aliados! ¡Abajo el bloqueo hambreador de la ONU! (2 - 2) 23 de octubre de 2002

https://archive.is/DksZ2
La doctrina Bush: Los principales policías nucleares del mundo
En septiembre, la administración Bush hizo pública su “Estrategia de seguridad nacional”, una bomba diplomática que consagra el principio de la guerra “preventiva”, incluso con armas nucleares, contra cualquiera que se le ponga en el camino a EE.UU. y declara que ninguna potencia remontará jamás la enorme ventaja militar que EE.UU. ha alcanzado desde que la Unión Soviética fue destruida a través de la contrarrevolución capitalista en 1991-92. (El presupuesto militar estadounidense es ahora mayor que el de los siguientes 19 países juntos.) Esta amenaza está dirigida en primer lugar contra China, así como contra los rivales imperialistas de EE.UU. Esta nueva política representa un cambio significativo en la manera en la que EE.UU. ha dominado al mundo desde que emergió triunfante de la primera y la segunda guerras mundiales interimperialistas sobre sus rivales. Por décadas, EE.UU. ha envuelto su absoluto bandidaje en el disfraz de la “democracia” y la “liberación” de la gente de “las dictaduras”. Las Naciones Unidas con frecuencia han servido de hoja de parra “humanitaria” para el terror y la destrucción que ha desatado el imperialismo estadounidense a lo largo y ancho del mundo, desde la Guerra de Corea de 1950-53 hasta el bloqueo hambreador contra Irak.
Las quejas de los socialdemócratas y los falsos izquierdistas europeos respecto de la “unilateralidad” de EE.UU. no representan ninguna oposición clasista al imperialismo estadounidense; representan tan sólo los chillidos de estados menos poderosos y sus apologistas, que quieren un trozo más grande del botín y preferirían ser tratados de forma menos grosera. Sus maniobras en la ONU son en esencia juegos de poder para presionar un poco a los EE.UU., buscando satisfacer sus propios intereses nacionales. Lenin llamaba “guarida de ladrones” a la predecesora de la ONU, la Liga de las Naciones, y actualmente la ONU sirve para el mismo propósito: regular las disputas globales dentro del marco establecido por las potencias imperialistas más poderosas, cubriendo todas sus maniobras como misiones de “pacificación”. Hoy en día, EE.UU. se siente lo suficientemente confiado para dejar caer esta máscara y gruñir una advertencia directa: “haz lo que digo o podrías ser el siguiente”. Y de hecho lo hacen, ¡accediendo a exentar al ejército estadounidense de los tribunales internacionales que juzgan crímenes de guerra y accediendo también a las apelaciones de EE.UU. a los iraquíes para que asesinen a su jefe de estado!
El cambio de política de la Casa Blanca no es meramente una cuestión de semántica o de ausencia de sutilezas diplomáticas. Es la forma que ha tomado el “nuevo orden mundial” que surgió de la caída de la Unión Soviética. La Unión Soviética era la tierra natal de la Revolución de Octubre de 1917, la primera, y hasta ahora la única, revolución obrera victoriosa en el mundo. El sistema de explotación capitalista fue derrocado y remplazado por una economía planificada y colectivizada. Sin embargo, en ausencia de revoluciones socialistas en Alemania y otros países industriales avanzados, el joven estado obrero permaneció empobrecido y rodeado de potencias imperialistas hostiles, y los propios obreros soviéticos fueron políticamente expropiados por una casta burocrática conservadora, similar a la burocracia obrera que descansa sobre los sindicatos en los países capitalistas. León Trotsky, codirigente junto con Lenin de la Revolución de Octubre, luchó contra la degeneración burocrática de la Unión Soviética bajo Stalin y luchó por devolver a la Unión Soviética al camino del internacionalismo revolucionario. En 1933, Trotsky llamó por una revolución política para expulsar a la burocracia, al tiempo que seguía insistiendo que era deber del proletariado internacionalmente defender militarmente al primer estado obrero del mundo de los intentos internos o externos de restauración capitalista.
A pesar de la deformación estalinista, la Unión Soviética era el motor industrial y militar de todos los estados que derrocaron el dominio capitalista, desde Vietnam hasta Cuba. Sin el poderío militar soviético que lo contenga, el imperialismo estadounidense ha estado desbocado, expandiendo su presencia militar en cada continente y cada mar. Las rivalidades interimperialistas, que generalmente se subordinaban a la causa común de destruir la Unión Soviética, han pasado a un primer plano. La reelección del canciller alemán Gerhard Schröder sobre la base de su posición antiamericana sobre el conflicto en Irak (la primera vez desde el fin de la Segunda Guerra Mundial en la que la Alemania capitalista ha expresado su abierta oposición a una política estratégico-militar estadounidense de importancia) es una indicación del creciente cisma en el campo imperialista. Otra es el cortejo hacia Corea del Norte por parte de Japón en septiembre, en desafío del objetivo de Bush de matar de hambre y poner en cuarentena a ese “estado delincuente”. Fox, el presidente mexicano que quiere ser el hombre de Bush en América Latina, ni siquiera puede lograr que le arrojen una migaja diplomática de la mesa de Washington en premio por sus servicios. Durante la Guerra del Golfo de 1991, Alemania y Japón pagaron, ellos solos, más del 25 por ciento del costo de la guerra, en tanto que otros aliados de EE.UU. (como Arabia Saudita) cubrieron casi todo lo demás. Sin embargo, Schröder jura que está vez no pagará ni un pfennig y Japón ha puesto en claro que tampoco planea contribuir. La recesión económica que cada vez se hace más profunda está exacerbando las tensiones entre los países de Europa Occidental, Estados Unidos y Japón. Las guerras comerciales económicas entre los bloques rivales y dentro de los mismos por la obtención de porciones más grandes del mercado mundial, conducirán en última instancia a conflictos militares.
Actualmente, EE.UU. tiene la mira puesta en arrebatar y controlar una porción mayor de la riqueza petrolera del Medio Oriente, pero el premio que busca en última instancia es China. Envalentonado por la contrarrevolución capitalista en la antigua Unión Soviética, EE.UU. está incrementando la presión militar contra China —desde la expansión de las bases estadounidenses en las Filipinas hasta el establecimiento de nuevas bases en la frontera afgana—. Al mismo tiempo, EE.UU. y otros imperialistas, al igual que los capitalistas chinos de ultramar, promueven las incursiones del mercado capitalista en las “Zonas Económicas Especiales” para la explotación de libre mercado en el corazón del estado obrero deformado chino. China es uno de los siete blancos potenciales en la mira de los planes estadounidenses para un ataque nuclear preventivo, según se explica en la “Reseña de la postura nuclear” que publicó el Pentágono a principios de este año. A pesar de ello, la miserable burocracia estalinista de Beijing endosó la “guerra contra el terrorismo” de EE.UU. en Afganistan. Además, hay elementos de la burocracia que buscan convertirse en una nueva clase capitalista dominante, auxiliando a los imperialistas y a la burguesía china de ultramar en su penetración económica de China. El terrible revés sufrido en todos los niveles del progreso humano, desde la mortandad infantil y la esperanza de vida hasta la taza de alfabetización, a partir de la contrarrevolución capitalista en la antigua Unión Soviética y en Europa Oriental es una advertencia para las masas trabajadoras chinas de que entregarse al “libre mercado” significa caer de lleno en la explotación capitalista y en la miseria —y más aún en el caso de China, con sus amplias extensiones de atraso económico—. Están en riesgo las conquistas de la Revolución China de 1949, que sacó a China del yugo de la dominación imperialista, terminó con la esclavitud de la mujer y mejoró enormemente las condiciones de vida de las masas obreras y campesinas a través de la creación de una economía planificada y colectivizada. Nosotros los trotskistas luchamos por la defensa militar incondicional de China —al igual que de Corea del Norte, Vietnam y Cuba— contra el ataque imperialista y la contrarrevolución interna, al tiempo que luchamos por la revolución política proletaria para expulsar a las traicioneras burocracias estalinistas que socavan los estados obreros.
La LCI empleó todos los recursos a su alcance en la lucha para detener la contrarrevolución capitalista en la antigua Unión Soviética, y en Alemania Oriental un poco antes. En ese entonces, buscamos reimplantar el comunismo auténtico de los bolcheviques de Lenin y llevar a la clase obrera el brillante análisis de Trotsky sobre el carácter contradictorio de los estados obreros deformados, para poder construir partidos revolucionarios internacionalistas que funcionaran como el instrumento necesario para defender las viejas conquistas y obtener otras nuevas. No tuvimos éxito, pero el amargo resultado de la victoria del capitalismo —un mundo mucho más peligroso de guerras y explotación imperialista desatada— hace que las luchas inmediatas resulten mucho más urgentes y fortalece nuestra determinación. En contraste, prácticamente toda la “izquierda” aulló al lado de los lobos imperialistas, al respaldar las fuerzas de la contrarrevolución en la Unión Soviética y los estados obreros deformados de Europa Oriental. Al hacerlo, expresaron su acercamiento con sus burguesías nacionales. De ese modo, no es sorprendente que, reflejando el incremento en las diferencias entre las principales potencias imperialistas, estos “izquierdistas” hayan actuado como tamborileros a favor de los “derechos humanos” en apoyo de sus gobernantes imperialistas contra Serbia en 1999 y hoy adopten una postura “contra la guerra” que no es sino una fachada rosa para los intereses nacionales de sus propias clases capitalistas dominantes.
La falsa izquierda marcha al ritmo de sus propios gobernantes capitalistas
Es correcto oponerse al imperialismo estadounidense, pero promover la idea de que los imperialistas europeos son más benévolos y progresistas que sus rivales estadounidenses no es sino vil socialchovinismo. Sin embargo, ésta es precisamente la moneda falsa de la “izquierda” europea. De ese modo, la italiana Rifondazione Comunista (RC), la Ligue Communiste Révolutionnaire (LCR) francesa y los británicos Socialist Workers Party (SWP) y Workers Power (WP), entre otros muchos, firmaron un llamado “A todos los ciudadanos de Europa y todos sus representantes” que proclama:
“Quienes muestren solidaridad con el pueblo de Irak no serán escuchados en la Casa Blanca. Pero tenemos la oportunidad de influenciar a los gobiernos europeos —muchos de los cuales se han opuesto a la guerra—. Llamamos a todos los jefes de estado europeos a que se opongan públicamente a esta guerra, tenga o no el respaldo de la ONU, y a que exijan que George Bush abandone sus planes de guerra.”
¡Qué apelación más conmovedora a la burguesía alemana de Auschwitz, a los imperialistas franceses que bañaron en sangre a Argelia, a los británicos que saquearon al subcontinente indio y dividieron el Medio Oriente, y cuyas tropas imperialistas reprimen brutalmente a los católicos en Irlanda del Norte! ¿Y qué hay de los actores secundarios de hoy, como los belgas, cuya ocupación colonial del Congo no tuvo rival en su brutalidad, o los holandeses, que subyugaron a Indonesia y también estuvieron involucrados en el tráfico de esclavos intercontinental? Y no hay que olvidar que fue la burguesía italiana la que puso campos de concentración en Libia y la que utilizó gas venenoso contra la población etíope. Además, este sangriento pasado colonial pavimentó el camino para la represión contra los inmigrantes de piel oscura por parte de los gobernantes actuales de Europa Occidental, desde el racista Rasterfahndung (un sistema que usa computadoras para fichar a las personas por su raza, principalmente a los inmigrantes musulmanes) en Alemania, hasta el terror policiaco racista institucionalizado de la campaña francesa de “Vigipirate”, las muertes por ahogamiento de refugiados albaneses que viajaban en bote provocadas por Italia, las deportaciones de personas en busca de asilo por parte de Gran Bretaña y un muy largo etcétera.
Posiblemente los “izquierdistas” firmantes de la declaración citada anteriormente sienten que sus amos imperialistas les “deben” una. Después de todo, ellos de hecho ayudaron a colocar en el poder gobiernos reaccionarios a lo largo de Europa. El SWP británico se declaró “encantado” cuando Tony Blair, el perro faldero de Bush, se convirtió en Primer Ministro por primera vez. La LCR francesa hizo una vigorosa campaña “en las calles y en las urnas” para “poner alto a Le Pen” y colocar en el poder al gaullista de derecha Jacques Chirac. El grupo cliffista alemán, Linksruck, ayudó a poner una vez más en el poder a Schröder (que aprovechó la Guerra de los Balcanes para convertirse en el primer hombre en enviar tanques del Bundeswehr fuera de Alemania desde Adolf Hitler) como un candidato antiestadounidense “a favor de la paz”. El líder de la RC italiana, Bertinotti, suelta palabrería que suena izquierdista acerca de una “huelga general europea a favor de la paz” (excluyendo notoriamente a los trabajadores estadounidenses), mientras apela simultáneamente a los jefes de estado europeos, incluyendo al derechista Berlusconi (que está aliado con los fascistas) para que se opongan a la guerra. En los hechos, Bertinotti está llamando a “una huelga a favor de la paz” por parte de los gobiernos capitalistas. Proposta y Falcemartello (la rama italiana de los grantistas británicos), acurrucados al interior de RC, se niegan a tomar un lado y defender a Irak, y promueven manifestaciones contra las bases militares estadounidenses sin dirigirse al imperialismo italiano. De hecho, Proposta respaldó al anterior gobierno de RC y la coalición “Ulivo” que invadió Albania en 1997. En el ciberespacio, Workers Power y su League for a Revolutionary Communist International (LRCI) llaman a “defender a Irak”, pero en las calles de Gran Bretaña hicieron campaña a favor de Tony Blair, que lleva a cabo la guerra contra Irak. Workers Power hizo campaña abiertamente a favor de la derrota de Serbia a manos del Ejército de Liberación de Kosovo —un instrumento del imperialismo de la OTAN durante la Guerra de los Balcanes— y apareció en una manifestación en Londres que incluía prominentemente el llamado “¡Buena suerte OTAN!”. WP también hizo la declaración demente de que “en la secuela de la victoria de la OTAN en Kosovo, una situación prerrevolucionaria está madurando” (“La lucha para derrocar a Milosevic en Serbia”, declaración de la LRCI, 11 de agosto de 1999).
En Gran Bretaña, el SWP cliffista saca espuma por la boca contra la “guerra de Bush” y, sin embargo, apoyó la entrada de tropas imperialistas británicas a Irlanda del Norte en 1969 ¡y todavía no puede decidirse a exigir su retiro inmediato incondicional! Aunque ocasionalmente denuncian a las Naciones Unidas en sus periódicos, varios afiliados internacionales de la tendencia de Cliff constituyen el ala derecha del movimiento contra la guerra y criminalmente crean ilusiones en la ONU, cuyas sanciones contra Irak son un acto de guerra asesino. En 1990-91, el SWP organizó el Committee to Stop the War in the Gulf [Comité para detener la guerra en el Golfo] dirigido por Tony Benn, quien apoyó las sanciones de la ONU. Ahora, Linksruck ha publicado una petición en su sitio de Internet: “Apelamos al Gobierno Federal Alemán con gran preocupación: ¡Hay que hacer todo lo posible en el marco de la ONU en respuesta a los EE.UU. para evitar la amenaza de guerra!”
En Australia, la International Socialist Organisation (ISO) anunció en el número del 4 de octubre del Socialist Worker que respalda la Victorian Peace Network (VPN), un grupo contra la guerra que afirma: “Las resoluciones de la ONU sobre el desarme y los derechos humanos sólo funcionarán si son aplicadas de manera pareja, sin miedos ni favoritismos. Todas las potencias nucleares y todos los estados del Medio Oriente deben abolir sus reservas de armas químicas, biológicas y nucleares.” Éste es un llamado abiertamente proimperialista por el desarme de Irak frente al inminente ataque estadounidense y británico. Por lo que respecta a los imperialistas, sólo serán desarmados cuando sean expropiados por revoluciones obreras victoriosas. Colgándose de los faldones de liberales como el VPN, la ISO termina de nuevo en el campo del imperialismo.
De forma similar, el marcyista Workers World Party (WWP) de Estados Unidos habla de forma un poco más izquierdista en su periódico, pero en la práctica dedica sus esfuerzos a subordinar al movimiento contra la guerra a los políticos capitalistas en el Partido Demócrata del racismo y la guerra. El WWP promueve a Ramsey Clark, que fue policía en jefe en la administración de Lyndon Johnson durante la Guerra de Vietnam y hoy exige que el imperialismo estadounidense “nos guíe en el camino hacia la paz”.
Las bases militares estadounidenses a lo largo de Europa y Asia, al igual que las instalaciones de espionaje de alta tecnología como Pine Gap en Australia, se han convertido en blancos dignos de las protestas contra la guerra efectuadas por izquierdistas y sindicatos. Sería bueno que EE.UU. fuera privado de sus plataformas internacionales de lanzamiento para la guerra contra Irak. Pero, sin importar toda la palabrería electorera del canciller alemán Schröeder contra la guerra en Irak, es altamente improbable que interfiera de modo alguno con las principales bases aéreas o instalaciones militares estadounidenses a lo largo de Alemania, que alojan a unas 70 mil tropas estadounidenses. Lo que necesitamos no es un “movimiento contra la guerra” de apoyo socialchovinista a la “propia” burguesía de uno, sino una oposición revolucionaria, proletaria e internacionalista a las bases de EE.UU. y la OTAN. El Partido Obrero Espartaquista, sección alemana de la LCI, llama por el retiro inmediato de todas las tropas alemanas de los Balcanes, Afganistán y el Medio Oriente. Y mientras que gran parte de la izquierda hizo campaña a favor de la intervención imperialista en Timor Oriental en 1999, la Spartacist League/Australia se opuso a la presencia militar australiana allí desde el principio.
El grupo francés Lutte Ouvrière (L.O.) parece haberse separado del pantano e incluso denunció “la total hipocresía de los estados europeos respecto del incremento en el belicismo de Bush” (Lutte Ouvrière, 6 de septiembre). Sin embargo, L.O. no ofrece perspectiva alguna para una contienda contra la guerra basada en la lucha de clases, y mucho menos contra el reflejo local de esta campaña bélica: el incremento en el terror de estado policiaco contra los inmigrantes, los sans-papiers (inmigrantes indocumentados) y los jóvenes de “segunda generación”. L.O. ha oscilado salvajemente en los últimos meses, yendo desde el apoyo grotesco a las “huelgas” policiacas y los llamados por más policías en los barrios pobres hasta la oposición a la brutalidad policiaca. Sin embargo, en lo que es consistente L.O. es precisamente en su firme negativa a luchar por cualquier otra cosa que no sean las demandas económicas más estrechas del proletariado. De manera increíble, en meses de volantes fabriles de L.O. no puede encontrarse ni una palabra contra el racismo antiinmigrante, pero sí pueden encontrarse muchos de sus eternos balbuceos reformistas acerca de “prohibir los despidos”. De ese modo, L.O. cumple con su parte para atar a los obreros a los explotadores con la mentira de que el sistema capitalista de algún modo puede ser regulado bajo un “buen” gobierno para que sea “humanitario”.
En su compendio clásico contra la guerra, El socialismo y la guerra, escrito en 1915 en el crisol de la Primera Guerra Mundial, Lenin escribió:
“El contenido ideológico y político del oportunismo y del socialchovinismo es el mismo: la colaboración de las clases en lugar de la lucha entre ellas, la renuncia de los medios de lucha revolucionarios y la ayuda a ‘sus’ gobiernos en su difícil situación, en lugar de sacar partido de esas dificultades en interés de la revolución.”
De hecho, el apoyo de los seudomarxistas a sus propios gobernantes, como si fueran más morales o humanos que la burguesía estadounidense, es el mismo argumento que usaron los socialdemócratas alemanes como “justificación” para “defender a la patria” y votar a favor de los créditos de guerra para el Kaiser en 1914. Este abandono de la perspectiva marxista fundamental de clase contra clase —encapsulada en el llamado inequívoco de El Manifiesto Comunista: “¡Proletarios de todos los países, uníos!”— impulsó a Lenin a arrancarse la camisa sucia de la II Internacional y a construir una nueva III Internacional comunista. La traición de los socialdemócratas hizo que Lenin se diera cuenta que el oportunismo tenía una base material en el movimiento obrero mismo, particularmente entre los funcionarios sindicales que ataban su destino al sistema capitalista. La mayor contribución de Lenin al marxismo fue su conclusión de que la ruptura decisiva con los oportunistas era la precondición para que el proletariado luchara por sus propios intereses de clase y por su propio dominio de clase. Compárese este entendimiento con el oportunismo fundamental de grupos como el Comité por una Internacional de los Trabajadores de Peter Taaffe, encabezado por el Socialist Party británico, que ocasionalmente puede hacer declaraciones que suenan ortodoxas acerca de que el capitalismo es la raíz de la guerra, pero que está comprometido a apoyar a socialdemócratas como el Partido del Socialismo Democrático alemán.
Lenin explica en El socialismo y la guerra:
“Hoy la unidad con los oportunistas significa de hecho la subordinación de la clase obrera a ‘su’ burguesía nacional y la alianza con esta burguesía para la opresión de otras naciones y para la lucha por los privilegios propios de una gran potencia, constituyendo, al mismo tiempo, la escisión del proletariado revolucionario de todos los países.”
Lenin concluye que la tarea inmediata consiste en:
“[U]nir a estos elementos marxistas —por poco numerosos que sean al principio—, en recordar en su nombre las olvidadas palabras del verdadero socialismo y exhortar a los obreros de todos los países a que rompan con los chovinistas y se agrupen bajo la vieja bandera del marxismo.”
El Medio Oriente, detonador para una Tercera Guerra Mundial
Para movilizar plenamente y de manera efectiva a los obreros y a los trabajadores rurales de Irak contra el imperialismo estadounidense, es necesario que el régimen iraquí sea derrocado y remplazado por un gobierno de consejos (soviets) obreros y campesinos como el que fue establecido por la Revolución Bolchevique Rusa de 1917 bajo la dirección de Lenin y Trotsky. De ese modo, un partido leninista-trotskista en Irak hoy en día buscaría combinar la lucha por la independencia nacional contra el militarismo estadounidense con una revolución social contra los capitalistas y los terratenientes iraquíes. Los líderes árabes a través del Medio Oriente temen que una invasión estadounidense de Irak encienda el descontento social en sus propios países. Mientras tanto, Israel continúa golpeando a los palestinos, haciendo pedazos toda estructura básica de la sociedad en los Territorios Ocupados y planteando la muy real posibilidad de una expulsión masiva de los palestinos. La guerra dirigida por EE.UU. contra Irak podría proporcionar una “cubierta” a los planes genocidas de Sharon. Turquía teme que la destrucción del régimen de Saddam Hussein pueda incitar una lucha por parte del pueblo kurdo en Irak —y Turquía— por sus derechos nacionales. El Medio Oriente es un mosaico de estados artificiales cuyas fronteras fueron literalmente dibujadas por los imperialistas para que se adecuaran a sus apetitos coloniales, incluyendo el control de las vitales reservas petroleras.
La dominación imperialista ha reforzado el atraso social y la brutal represión contra las mujeres, los homosexuales y las minorías étnicas y religiosas en el Medio Oriente. La “guerra santa” antisoviética del imperialismo estadounidense en Afganistán en los años 80, junto con la bancarrota del nacionalismo árabe y las traiciones nacionalistas de los partidos comunistas estalinistas, ayudó, y no en poca medida, a alimentar el asenso del fundamentalismo islámico en el Medio Oriente. En tanto que buena parte del resto de la izquierda marchó detrás de los imperialistas y en contra de la Unión Soviética en Afganistán, nosotros, de manera única, tomamos lado con el Ejército Rojo contra los reaccionarios islámicos respaldados por la CIA. La presencia soviética trajo la esperanza de la liberación a los pueblos afganos y especialmente a las mujeres esclavizadas por el velo y la ley islámica. En ese entonces proclamamos: ¡Viva el Ejército Rojo en Afganistán! ¡Extender las conquistas de la Revolución de Octubre a los pueblos afganos! Nos opusimos a la traicionera retirada de Afganistán por parte de Gorbachov y advertimos proféticamente sobre el impulso que ésta le daría a la contrarrevolución, señalando: “Es mejor luchar en Afganistan que en Moscú”.
En los centros urbanos a través del Medio Oriente hay un proletariado industrial moderno que tiene el poder social y el interés de clase para trascender las divisiones étnicas y religiosas y para barrer con el orden capitalista. La tarea es hacer al proletariado consciente de sus intereses, combatiendo todas las variantes del nacionalismo, incluyendo el nacionalismo “progresista” de la Organización para la Liberación de Palestina, y toda forma de fundamentalismo religioso. La clave es forjar una dirección revolucionaria basada en el programa de la revolución permanente de Trotsky, que enseña: “Con respecto a los países de desarrollo burgués retrazado, y en particular de los coloniales y semicoloniales, la teoría de la revolución permanente significa que la resolución íntegra y efectiva de sus fines democráticos y de su emancipación nacional tan sólo puede concebirse por medio de la dictadura del proletariado, empuñando éste el Poder como caudillo de la nación oprimida y, ante todo, de sus masas campesinas” (La revolución permanente, 1929).
Trotsky enfatizó que “el destino ulterior de la dictadura [proletaria] y del socialismo dependerá, en último término, no tanto de las fuerzas productivas nacionales como del desarrollo de la revolución socialista internacional.” Hoy en día, en el Medio Oriente la lucha contra la guerra y la dominación imperialistas, y contra el opresivo dominio capitalista de los despóticos jeques, coroneles y gobernantes sionistas, no puede ser resuelta dentro de los confines de un solo país. La justicia para el pueblo palestino, la emancipación nacional de los kurdos y la emancipación de las mujeres del velo y la sharia (ley islámica), requiere que los fundamentalistas medievales en Irán y Sudán, los sangrientos carniceros en Siria e Irak, las monarquías reaccionarias en Jordania, Arabia Saudita y los estados del Golfo y los asesinos y enloquecidos gobernantes sionistas de Israel sean todos barridos. ¡Todas las fuerzas de EE.UU., la OTAN y los demás imperialistas fuera del Medio Oriente! ¡Israel fuera de los Territorios Ocupados! ¡Defender al pueblo palestino! ¡Por una república socialista del Kurdistán! ¡Por una Federación Socialista del Medio Oriente!
Estas luchas deben ser enlazadas a la lucha por la revolución socialista en los países capitalistas avanzados de Europa, Norteamérica y Japón. A lo largo de los centros imperialistas, los trabajadores inmigrantes y sus hijos representan un puente viviente que conecta la lucha de clases entre las metrópolis y las antiguas colonias, y enlaza a los inmigrantes racialmente oprimidos con el poder del proletariado en su conjunto. Una lucha contra la guerra y contra la opresión racial y nacional no puede ser llevada a cabo con la política de compromisos empujada por los socialdemócratas, los exestalinistas y sus colas en la llamada “extrema izquierda”. La lucha contra la guerra presupone un instrumento revolucionario de combate: un partido trotskista internacional. Ésta es la tarea a la que está dedicada la Liga Comunista Internacional.
La vasta maquinaria de la muerte en manos de los imperialistas es una medida del enorme progreso científico y tecnológico que la Revolución Industrial hizo posible. Hoy en día, la ciencia y la tecnología son empleadas principalmente para allanar el camino a la extracción de ganancias por parte de la burguesía, a través de la aplastante explotación de la abrumadora mayoría de la población mundial, amenazando la existencia misma de la civilización humana. Para hacer que la ciencia y la tecnología actúen en bien de la humanidad se necesita arrancar los medios de producción de las manos de los gobernantes capitalistas imperialistas y crear una economía planificada internacional. Sólo de esta forma podrá empezarse a satisfacer las necesidades de los miles de millones de trabajadores que actualmente están condenados a una terrible y embrutecedora pobreza, y podrá acabarse con la amenaza de la guerra de una vez por todas. Sólo la revolución socialista puede acabar con la guerra imperialista: ¡Reforjar la IV Internacional de Trotsky, partido mundial de la revolución socialista!
http://www.icl-fi.org/espanol/oldsite/Irak-lci.htm
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2016.05.21 17:46 ShaunaDorothy ¡Defender a Afganistán contra el ataque imperialista! ¡Por lucha de clases contra los gobernantes capitalistas en México y EE.UU.! (invierno de 2002) (2 - 2)

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Nosotros dijimos: ¡Viva el Ejército Rojo en Afganistán!
La fraseología uuultrarrevolucionaria del GI es compartida por otra bola de centristas, como fue ejemplificado por una declaración conjunta del 9 de octubre, firmada por la Liga por una Internacional Comunista Revolucionaria (LRCI, centrada en el grupo británico Workers Power), la morenista Fracción Trotskista-Estrategia Internacional (FT-EI) en América Latina (cuya sección mexicana es la Liga de Trabajadores por el Socialismo-ContraCorriente, LTS-CC) y la Liga Comunista-Workers Power en Grecia. También ellos fantasean sobre una ilusoria “derrota de las fuerzas imperialistas” a manos de los talibanes, porque en el fondo descartan el potencial del proleta- riado estadounidense para derrotar a sus gobernantes capitalistas. Mientras que el GI nos ataca por enfocarnos en la naturaleza indefendible del ataque indiscriminado al World Trade Center, sus contrapartes centristas omiten de plano cualquier condena de la masacre de miles de trabajadores ordinarios y minorías en ese ataque, indicando una congruencia con la perspectiva global compartida por los líderes imperialistas de EE.UU. y fundamentalistas islámicos inspirados por bin Laden —de que poblaciones enteras son responsables por los crímenes de sus gobernantes—.
Aunque en su declaración internacional con Workers Power y Cía. incluyen un párrafo demagógico sobre el “combate” al antiamericanismo en abstracto, la declaración no contiene ni una palabra acerca de la burguesía mexicana, mientras que apenas le dedican una vacía oración a los gobernantes capitalistas argentinos, la burguesía a la que supuestamente “combate” el partido madre de la FT-EI, el Partido de Trabajadores por el Socialismo (PTS). En su periódico (Estrategia Obrera No. 21, 6 de noviembre) la LTS-CC alaba acríticamente las movilizaciones nacionalistas dominadas por musulmanes desde Pakistán a las Filipinas, otorgando explícitamente un carácter “antiimperialista” al craso antinorteamericanismo: “Estas manifestaciones, que repudian el alineamiento de los gobernantes locales con Washington, tienen un carácter antinorteamericano y potencialmente antiimperialista.” La LTS-CC tampoco tiene problemas para unir fuerzas con nacionalistas católicos en México. Así, la marcha del 14 de noviembre que convocó la LTS-CC, entre otros, contra la guerra imperialista, ¡entró al Zócalo encabezada por la bandera mexicana y el estandarte de la virgen de Guadalupe!
En el caso de la LRCI y la FT-EI, el antiamericanismo está entremezclado con consignas ridículas y alguna retórica muy roja para apelar a cualquiera y todos aquellos que puedan leerlo, desde los enfermos siquiátricos hasta jóvenes en busca de una alternativa para el pacifismo y el reformismo. La retórica roja es bombástica y no seria, como es capturada en el llamado a que “los soldados organicen resistencia en las fuerzas armadas... rebelarse en contra de los imperialistas y sus Generales asesinos de masas” y por que “trabajadores en las fábricas de municiones boicoteen y saboteen la producción de la guerra imperialista”. Para estos oportunistas, las palabras no están hechas para la lucha de clases sino para las tabernas griegas, los pubs ingleses y las cantinas latinoamericanas. En Gran Bretaña, la sustancia real del “derrotismo revolucionario” de Workers Power es capturada en el que organicen “hacer antesala en el Parlamento mientras debate la guerra”.
De hecho, votar por el Partido Laborista es casi el único “principio” al que el grupo británico de Workers Power se adhiere. En 1997, así como en este año, Workers Power votó por el “Bombardero Blair” y su Partido Laborista. En la guerra de la OTAN contra Serbia en 1999, la LRCI marchó en manifestaciones plagadas de pancartas que decían “Buena suerte OTAN”, defendiendo al Ejército de Liberación de Kosovo albanés, que era entonces un peón de la OTAN. Su postura izquierdista actual sobre Afganistán es una función tanto del crecimiento de la impopularidad del bombardeo de EE.UU. entre los europeos y de la naturaleza periférica de Afganistán desde el punto de vista de los imperialistas europeos.
De manera ridícula, hay un llamado por “acción unida de todas las fuerzas afganas —incluyendo a las fuerzas islámicas— para repeler el asalto imperialista”, una tarea interesante para quienes creen en la alquimia. La noción de que puede haber cualquier unidad que no sea la más efímera entre las diferentes tribus dentro de las fronteras de Afganistán es desmentida por una historia de un conflicto de aniquilación mutua constante. Estos pueblos no tienen un interés nacional coherente porque Afganistán no es una nación. Las “fuerzas afganas” están ahora, como en el pasado, enfrascadas en un tiroteo entre ellas, con el Talibán, basado en la población dominante pashtún, alineado contra la Alianza del Norte, compuesta en parte de tajikos y uzbekos, que actualmente actúa como un títere del imperialismo de EE.UU.
Al declarar que “Afganistán ha sufrido más de 20 años de guerra”, la declaración conjunta de la LRCI/FT-EI pone juntas a la guerra de los muyajedines respaldados por la CIA contra la intervención del Ejército Rojo en Afganistán con la posterior guerra entre los grupos rivales muyajedines, el Talibán y los componentes de la Alianza del Norte. En otras palabras, la LRCI y la FT-EI están unidos en sus deseos de que nadie mire demasiado cerca dónde estaban ellos en la guerra sustituta de EE.UU. en Afganistán en ese entonces.
A diferencia de todos estos reformistas disfrazados, nosotros vitoreamos al Ejército Rojo en Afganistán y deseamos fervientemente que los comandos soviéticos acabaran con los fanáticos islámicos que lanzaban ácido a las caras de las mujeres sin velo y asesinaban a quienes se atrevían a enseñarles a jovencitas. No así Workers Power, que condenó la presencia soviética, aunque no hizo eco del grito imperialista por el retiro del Ejército Rojo. Los morenistas, predecesores de la FT-EI, apoyaron abiertamente a los muyajedines. En Francia, llamaron por que el Ejército Rojo saliera de Afganistán y dejara sus armas a las guerrillas islámicas anticomunistas. En Italia, ¡el grupo morenista esperaba ansioso “la posibilidad de extender la revolución iraní dentro de las fronteras de la URSS” (Avanzata Proletaria, 12 de enero de 1980)!
De hecho, la LTS-CC publicó acríticamente en Estrategia Obrera No. 21 una foto de una protesta dominada por musulmanes con una pancarta en inglés que lee: “EE.UU. también será destruido como Rusia.” Dejando de lado el hecho de que la burocracia soviética decidió traicioneramente retirar a las tropas soviéticas de Afganistán como una medida reaccionaria para apaciguar a los imperialistas, y no porque las magras fuerzas de los muyajedines hayan derrotado al Ejército Rojo, la LTS-CC muestra su anticomunismo y la vacuidad de su supuesto “antiimperialismo” al poner un signo de igual entre el Ejército Rojo soviético y los bombardeos imperialistas estadounidenses. El mandelista Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT) es aún más explícito a este respecto. En su revista Desde los Cuatro Puntos, No. 34 (octubre de 2001), escribe que “la guerra agravará la sangría que este país ha sufrido desde la agresión soviética en 1979”.
Como una cubierta izquierdista a su oposición a la presencia militar soviética, Workers Power y los morenistas, en ese entonces, inventaron un proletariado afgano como una “fuerza revolucionaria” independiente. La declaración conjunta de la LRCI y la FT-EI levanta la demanda por un “gobierno de obreros y campesinos” en Afganistán, donde no hay obreros y no muchos campesinos. Esta idiotez encuentra eco en el GI en su llamado por “revolución socialista” en Afganistán. Sólo fue a través de la intervención de la Unión Soviética que se abrió la posibilidad de traer a los pueblos afganos al siglo XX. Por eso fue que nosotros levantamos el llamado, “¡Extender las conquistas sociales de la Revolución de Octubre a los pueblos afganos!” Hoy, la revolución social puede llegar a Afganistán sólo mediante derrocamientos socialistas en aquellos países en el área con concentraciones proletarias significativas, desde Irán hasta Pakistán y la India. Es central para una perspectiva revolucionaria en tales países la lucha en contra de la subyugación ancestral de las mujeres. De hecho, el conflicto afgano en los años ochenta fue la única guerra en la historia moderna luchada centralmente sobre la condición de la mujer.
En realidad, al GI le importa poco el proletariado, ya sea en los EE.UU. o en el “Tercer Mundo”. En vez de eso, el GI vende sus mercancías a una variedad de audiencias nacionalistas pequeñoburguesas. En su declaración más reciente en internet, el GI gimotea que la LCI “se presenta como el luchador de vanguardia en contra del fundamentalismo islámico”. Su desprecio por nuestra total oposición a la reacción islámica es un rechazo tácito de nuestro llamado por una victoria del Ejército Rojo contra los mulás en Afganistán en los 80 (por el que el GI finge estar). También es una nota promisoria a los nacionalistas de los lugares del planeta en donde el islam domina, en nombre de un “frente único” contra el imperialismo estadounidense, para abjurar la lucha por el poder proletario en esos países. Es, en su forma embrionaria, un abandono de la teoría de la revolución permanente de Trotsky, que sostiene que el proletariado en los países atrasados es la única fuerza capaz de dirigir la lucha por la justicia social y nacional. Como enfatizó Trotsky, sólo la revolución proletaria puede romper el yugo imperialista sobre esos países y, con su extensión a los países capitalistas avanzados, terminar con el imperialismo para siempre.
El crecimiento del fundamentalismo islámico y de otras religiones en los países atrasados es una medida de la bancarrota de los regímenes nacionalistas burgueses después de la independencia, que implementan los dictados hambreadores imperialistas mientras promueven ellos mismos el atraso obscurantista. Pongamos, como ejemplo, a la India predominantemente hindú, donde el sistema de castas y prácticas tan terribles como el sutte (la quema de viudas) florecen después de más de cinco décadas de “democracia”. El peso del atraso social es evidente en todos los aspectos de la sociedad. Unos 70 millones de indios sufren de bocio y 200 millones están en riesgo de deficiencia de yodo, que es, de todas, la causa más prevenible del retraso mental. La sal yodatada es un medio barato y disponible para combatir esos desórdenes médicos. Sin embargo, en la secuela del clamor por parte de los productores de sal a pequeña escala, los gandhianos y los grupos fascistas atados al BJP gobernante, el año pasado el primer ministro chovinista hindú, Atal Behari Vajpayee, eliminó una prohibición sobre la venta de sal no yodatada.
¡Por la revolución socialista mundial!
En Europa, no menos que en Estados Unidos, la clase obrera ha sido sometida a un continuo ataque contra los empleos, los salarios y las prestaciones. En gran medida estos ataques han sido llevados a cabo por los gobiernos dirigidos por partidos socialdemócratas. Además de la huelga de los COBAS convocada en Italia contra la guerra, hay evidencia del descontento popular a lo largo de Europa. A finales de octubre, el gigantesco sindicato IG Metall en Alemania llamó por un alto a los bombardeos, sólo para ser reprendido por “su” canciller socialdemócrata, Gerhard Schröder, que sermoneó: “Ocúpense de las condiciones de vida de sus miembros, pero mantengan los dedos fuera de la política exterior, porque no entienden nada de ella” (Spiegel Online, 31 de octubre). Un portavoz de IG Metall respondió: “No vamos a permitir siquiera a Schröder que nos calle.”
Aunque los trabajadores a lo largo de Europa sin duda tienen sospechas de que la guerra de Afganistán puede redundar en detrimento suyo, los líderes sindicales también buscan darle voz a los intereses de sus propias burguesías a través de la apelación al antiamericanismo. De ese modo, el vicepresidente de IG Metall advierte en contra de “seguir ciegamente las órdenes de Estados Unidos”. Tal nacionalismo antiestadounidense también es promovido por centristas como la LRCI, cuya retórica que puede sonar ocasionalmente izquierdista es tan sólo una cubierta que sirve para reforzar las ilusiones de la clase obrera en los lugartenientes obreros socialdemócratas del capital. Sólo el compromiso leninista de sacar a los falsos dirigentes socialchovinistas del movimiento obrero, de separar a las masas de los trabajadores de los socialdemócratas que los traicionan, puede preparar el camino para los derrocamientos socialistas largamente atrasados y cada vez más urgentes que son necesarios en Europa y otras partes.
Mientras que en EE.UU. la clase obrera permanece ampliamente en apoyo de la guerra, están comenzando a aparecer rasgaduras en la tela chovinista de la “unidad nacional”. Para muchos trabajadores postales que se enfrentan a la amenaza de una infección de ántrax potencialmente mortífera, Osama bin Laden probablemente aparece como un enemigo menor que sus propios patrones. El arresto de cuatro representantes del sindicato de bomberos después de una manifestación cerca de las ruinas del World Trade Center justamente será tomado como una advertencia por muchos obreros de que los patrones aplastarán cualquier manifestación de descontento obrero. Comenzando con las huelgas del mes pasado de los trabajadores estatales de Minnesota y en tres plantas de tanques de General Dynamics, es evidente que muchos trabajadores resienten las pérdidas en sus estándares de vida sostenidos durante la expansión económica de los últimos nueve años y están consternados por la posibilidad de más pérdidas —incluyendo la pérdida de cheque de pago alguno— como resultado de la recesión y el esfuerzo de guerra. El plan de los Republicanos para otorgarle aún más exenciones masivas de impuestos a los ricos sin duda añadirá leña a estos resentimientos que arden lentamente.
La columnista negra Mary Mitchell capturó parte de la desconfianza de la población negra hacia la “guerra contra el terrorismo” del gobierno cuando escribió en el Sun-Times de Chicago (9 de octubre): “Cuando la población negra piensa en terroristas, no piensa inme- diatamente en el Talibán o en Osama bin Laden. Piensa en el Ku Klux Klan, la Nación Aria, los esclavistas sureños.” Mitchell prosiguió para quejarse de que el mismo gobier-no que tasajeó los servicios de salud y bienestar social ahora está arrojando “millones de dólares en comida a las bocas de un pueblo que vive en el país dirigido por un enemigo jurado”. Tales prejuicios antiextranjeros tienen su reflejo en casa en el chovinismo antiinmigrante, que es atizado por gente como los Demócratas negros y la Nación del Islam de Farrakhan, que buscan canalizar el enojo de los pobres de los ghettos hacia el odio hacia comerciantes inmigrantes árabes, coreanos y otros. Esto es veneno mortal que sólo sirve para los esquemas de “divide y vencerás” de la burguesía estadounidense, cuyo dominio tiene como premisa fundamental la subyugación de la población negra en el fondo de la sociedad. Mientras que los Republicanos refuerzan desvergonzadamente los intereses de las grandes empresas, los Demócratas mienten y hacen lo mismo.
El régimen estalinista de Beijing también se ha alineado tras la nueva cruzada de Washington, y el dirigente chino Jiang Zemin abrazó a Bush cuando llegó a Shangai para una cumbre de Cooperación Económica de Asia Pacífico en octubre. Esto viene sólo unos meses después de que la provocación del avión espía estadounidense en el Mar del Sur de China subrayara la hostilidad incesante del imperia- lismo de EE.UU. hacia el estado obrero deformado chino. La burocracia de Beijing piensa que puede hacer tratos con los imperialistas, pero éstos están decididos a abrir a China a la explotación capitalista irrestricta y nunca se reconciliarán con la existencia de un estado donde el capitalismo haya sido derrocado. Las criminales traiciones de la burocracia de Beijing sirven sólo para minar la defensa del estado obrero deformado chino. Luchamos por la defensa militar incondicional de China contra el ataque imperialista y la contrarrevolución interna. La clave para defender las conquistas de la Revolución China de 1949 es la construcción de un partido trotskista que dirija a la combativa clase obrera china en una revolución política que eche a la burocracia nacionalista y la remplace con un régimen basado en la democracia obrera y el internacionalismo revolucionario.
Nuestra tarea en México es construir un partido obrero, internacionalista y revolucionario, sección de una Cuarta Internacional reforjada, que dirigirá al proletariado al derrocamiento del orden capitalista mexicano, la expropiación de la burguesía como clase y el establecimiento de una economía socialista planificada, como parte de la revolución socialista mundial, luchando en particular por la solidaridad revolucionaria con el poderoso proletariado multirracial estadounidense.
http://www.icl-fi.org/espanol/oldsite/Afghan17.htm
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2016.05.21 17:35 ShaunaDorothy ¡Defender a Afganistán contra el ataque imperialista! ¡Por lucha de clases contra los gobernantes capitalistas en México y EE.UU.! (invierno de 2002) (1 - 2)

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¡Defender a Afganistán contra el ataque imperialista! ¡Por lucha de clases contra los gobernantes capitalistas en México y EE.UU.! ¡Ninguna ilusión en el PRD nacionalista burgués!
Reproducido de Espartaco No. 17, invierno de 2001-2001.
17 de noviembre—El siguiente artículo ha sido adaptado de Workers Vanguard No. 768, (9 de noviembre de 2001), periódico de la Spartacist League/U.S., sección estadounidense de la LCI. Aunque los ataques imperialistas no han cesado, los talibanes han sido echados de la parte norte de Afganistán por la Alianza del Norte respaldada por EE.UU., y ésta ha tomado Kabul, mientras que los imperialistas se aprestan a formar un nuevo gobierno títere. Sea lo que sea que tramen Washington y sus aliados, hay muy poca probabilidad de estabilidad en Afganistán en cualquier caso. Las fuerzas que integran la Alianza del Norte no son menos reaccionarias que el Talibán y fueron infames durante su gobierno en Afganistán de 1992 a 1996, perpetrando asesinatos y violaciones masivas, y estuvieron envueltos en disputas sanguinarias que finalmente llevaron a su caída. Un gobierno centrado en la Alianza del Norte, que se basa en su mayor parte en las minorías étnicas tajika y uzbeka, sería aun menos estable que el Talibán, que se basa en las tribus pashtún dominantes.
Las semanas de implacable bombardeo de Afganistán con miles de bombas han producido el resultado deseado. Poblados han sido reducidos a escombros y reducidos consecutivamente a escombros más pequeños, con hospitales destruidos, instalaciones de la Cruz Roja arrasadas, familias enteras voladas en pedazos. “Ayuda humanitaria”, es decir, mantequilla de cacahuate, es lanzada envuelta en color amarillo, el color de las bombas de dispersión, siendo el único propósito de las últimas mutilar y masacrar al azar. La guerra ha sembrado discordia en las filas del bloque de aliados del imperialista EE.UU., primordialmente aquellos en el mundo árabe/musulmán y en Europa. Estos son perturbados por una serie de “qué tal si”. ¿Qué tal si la guerra desestabiliza a Pakistán, poniendo su capacidad nuclear al alcance de cualquiera? ¿Qué tal si ésta desata una guerra posterior entre India y Pakistán, hundiendo a la región en el caos? ¿Qué tal si el acceso al petróleo es interrumpido violentamente? ¿Qué tal si estas potencias son inexorablemente movidas de su condición actual de porristas hacia una guerra en la cual no tienen ningún interés directo?
La destrucción del World Trade Center fue un acto criminal que incineró a miles de personas ordinarias inocentes. Pero no es la muerte de personas ordinarias la que impulsa a los gobernantes estadounidenses. Después de todo, bin Laden es el monstruo de Frankenstein que se volteó contra su creador, el imperialismo estadounidense, que lo desató junto con otros reaccionarios islámicos, como el Talibán, en contra del Ejército Rojo en Afganistán en los años ochenta como parte de su campaña, que duró décadas, para aplastar a la Unión Soviética. En su cruzada en contra del “Comunismo ateo”, Washington aceptó de buena gana la reesclavitud de las mujeres afganas como un “daño colateral”. Hace pocos años, Madeleine Albright también hizo claro que la muerte por inanición y enfermedades de más de un millón de iraquíes en la defensa de los intereses imperiales de EE.UU. en el Cercano Oriente fue un daño colateral aceptable. Utilizando ese cálculo brutal, es justo preguntar si los miles de muertos en el World Trade Center fueron también un “daño colateral aceptable” en la victoria del imperialismo de EE.UU. en la Guerra Fría.
Los gobernantes de EE.UU. se valen del horror real de la población estadounidense causado por el ataque al World Trade Center. Como escribieron nuestros camaradas de la SL/U.S. en su declaración inicial sobre el ataque al WTC (ver Espartaco No. 16, otoño-invierno de 2001): “Es una oportunidad para que los explotadores azucen el patriotismo de la ‘nación única e indivisible’ para tratar de encauzar la creciente rabia en el fondo de la sociedad lejos de ellos mismos y hacia un indefinible ‘enemigo’ extranjero, así como hacia inmigrantes en Estados Unidos, y reforzar su propio arsenal de represión estatal en el propio país contra todos los trabajadores.” Desde la perspectiva de los imperialistas, el crimen del 11 de septiembre fue que se perpetró un insulto a sus apetitos para la dominación mundial, representado por el ataque al centro nervioso del poder militar de EE.UU., el Pentágono. La respuesta de la administración de Bush a los ataques fue proclamar que el mundo tenía que decidir: o estar con “nosotros” o contra “nosotros” en una guerra planeada para que dure, tal vez de por vida, en contra de cualquier y cada reto al imperialismo estadounidense. Ésta es la respuesta de un bravucón. Los gobernantes estadounidenses buscan asegurar que su campaña para obtener ganancias, basada en la explotación de la clase obrera en EE.UU. y en el extranjero, no encuentre obstáculos.
Los empleos que a veces, en el corto plazo, son disponibles como resultado de las aventuras y guerras imperialistas, hoy, en el contexto de la depresión mundial, no están por ningún lado. Más de 600 mil trabajos han sido eliminados en todo EE.UU. sólo desde septiembre, y esos desempleados se unirán a las filas de millones más en medio de una recesión que se profundiza.
Más de mil 100 personas sin ciudadanía estadounidense han sido detenidas, la mayoría privadas del acceso a abogados o a sus familias. La cínicamente etiquetada “Ley Patriota de EE.UU. 2001” autoriza la detención preventiva de personas sin ciudadanía por siete días sin cargos y de hecho indefinidamente una vez que son acusadas, y legaliza los allanamientos del FBI y autoriza a la CIA a que se involucre en espionaje interno. También define “terrorista” para incluir a cualquiera que sea considerado oponente del gobierno. La siniestra naturaleza de esta ley ya es evidente para muchos estadounidenses negros. Reflejando tales aprensiones, el congresista del área de Chicago, Jesse Jackson Jr. señaló: “Los terroristas no atacaron la Estatua de la Libertad, la Constitución o la Declaración de Derechos o la Declaración de Independencia. Atacaron los símbolos de nuestro poder económico y militar en el mundo. Son los partidarios de esta iniciativa los que están atacando realmente las libertades estadounidenses que están contenidas en nuestros documentos históricos más sagrados.”
El “terror” que le preocupa a los imperialistas estadounidenses es cualquier resistencia a sus prerrogativas y a su dominio de clase. La defensa de Afganistán contra el ataque imperialista está íntegramente ligada a la defensa de las masas obreras en EE.UU. contra la explotación y la opresión crecientes, lo que requiere el derrocamiento del orden imperialista a través de la revolución obrera. La tarea que hacen suya nuestros camaradas en EE.UU. es educar y movilizar al proletariado con ese fin. Y eso requiere romper la lealtad de los trabajadores hacia sus dirigentes socialchovinistas y colaboracionistas de clase.
México: Crisis económica y represión capitalista
El gobierno de Fox, enfrentado a una grave crisis económica y desesperado por atraer inversión, está haciendo su mejor esfuerzo para mostrar su servilismo a sus amos imperialistas. El gobierno se solidarizó con los bombardeos imperialistas contra Afganistán y ayuda a cerrar las fronteras de Estados Unidos contra los inmigrantes. Desde el 11 de septiembre, los blancos principales de las deportaciones han sido personas originarias del Medio Oriente, particularmente iraquíes, mientras continúa la cacería de inmigrantes centroamericanos que tratan de llegar a los Estados Unidos. Tan sólo este año, han habido ya más de 72 mil deportaciones, la mayoría de ellas de centroamericanos (La Jornada, 15 de octubre).
Temiendo un estallido social, todas las alas de la burguesía mexicana están de acuerdo en utilizar los ataques contra el WTC para impulsar su supuesta “guerra contra el terrorismo”. La burguesía está reforzando su aparato represivo para utilizarlo contra cualquier cosa que perciba como una oposición, desde obreros descontentos hasta activistas estudiantiles. Tan sólo en lo que va del año los despidos ascienden a cientos de miles, especialmente en la zona de las maquiladoras, golpeando primero y sobre todo a las horriblemente oprimidas y superexplotadas obreras, que forman la mayoría de la fuerza laboral en la franja fronteriza. Ahora algunas plantas en la zona están siendo vigiladas por el ejército. Al mismo tiempo, la UNAM ha sido caracterizada repetidamente por funcionarios del gobierno y jefes militares como un “semillero” de supuestos “terroristas” y de la “delincuencia organizada”, haciendo blanco de las organizaciones estudiantiles y de izquierda. Como los espartaquistas hemos advertido, la “guerra contra el terrorismo” es en realidad una guerra contra los obreros, los inmigrantes y los izquierdistas.
Con el descontento de mucha de la población respecto a la situación económica en casa y la agresión del imperialismo a Afganistán, el PRD burgués trata de parecer más izquierdista e incluso “antiimperialista” para recuperar algo de la autoridad que ha perdido. ¡Pero este partido burgués ni siquiera se opone al TLC de la rapiña imperialista contra México! Su propósito es bloquear cualquier oposición real a la guerra y llevar a los elementos en movimiento a la izquierda de regreso al nacionalismo burgués. El interés del PRD no es otro que perpetuar este sistema capitalista de explotación y opresión.
Es muy barato para los voceros “izquierdistas” del PRD, como Adolfo Gilly, o el periodista Luis Hernández Navarro, denunciar a los imperialistas por su previo apoyo a los talibanes en sus ataques contra la Unión Soviética ahora que ésta y su Ejército Rojo han dejado de existir (La Jornada, 9 de octubre). Pero la crítica central de estos nacionalistas burgueses es que el gobierno de Fox ha roto con la supuesta (inexistente) “política internacional mexicana de no intervención, autodeterminación y solución pacífica de los conflictos”. ¡Se necesita mucha desvergüenza para hablar de la vocación “pacifista” de los gobernantes mexicanos! Si estos no han participado en más guerras, es porque los imperialistas no necesitan de su apoyo militar. De hecho, México participó en la Segunda Guerra Mundial interimperialista al lado de los aliados, y hubo redadas y ataques antijaponeses dentro de México en la misma época. Sobre todo el estado mexicano ha dirigido su fuego salvajemente contra la propia población mexicana, abatiendo a sangre y fuego a estudiantes, campesinos, indígenas y obreros en lucha. El PRD mismo ha tenido amplia oportunidad de mostrar la realidad de su propia “vocación pacifista”, desatando a sus granaderos en la Ciudad de México para romper las cabezas de los estudiantes huelguistas del CGH, los trabajadores de Chapingo, los maestros de la CNTE, etc.
El asesinato político de la abogada Digna Ochoa el 19 de octubre muestra la brutal realidad del “nuevo México democrático”: que el terror brutal contra la izquierda es inherente al México capitalista y un propósito central del estado burgués. Digna Ochoa defendía ante los tribunales a estudiantes huelguistas, campesinos ecologistas, e izquierdistas acusados de “terrorismo”. Nos solidarizamos con quienes protestan contra este asesinato y buscamos movilizar la fuerza de las masas trabajadoras para detener los ataques a los derechos democráticos y defender a quienes luchan contra la injusticia capitalista, mientras impulsamos en la clase obrera y la izquierda el entendimiento de que es sólo mediante la lucha por el poder obrero y un estado obrero que la represión del estado capitalista se detendrá para siempre. En cambio, los organizadores de varias protestas en el D.F. tratan de encauzar la indignación y rabia contra este asesinato hacia fútiles apelaciones por “justicia” dirigidas a Fox y su gobierno que, tratando de mantener su careta de “democracia”, ha liberado subsecuentemente a varios prisioneros políticos.
Centristas y renegados
Nosotros los marxistas decimos que sólo la revolución obrera puede acabar con la guerra imperialista, y como parte de esa tarea nuestros camaradas de la SL/U.S. buscan que el proletariado rompa con el “frente nacional” chovinista; internacionalmente, los espartaquistas buscamos movilizar una oposición a la guerra basada en la lucha de clases.
Nuestra perspectiva está basada en la experiencia de la Revolución de Octubre de 1917, que triunfó en medio de la carnicería de la Primera Guerra Mundial gracias al programa bolchevique de convertir la guerra imperialista en una guerra civil. La oposición proletaria a la depredación imperialista de los explotadores puede, en palabras de León Trotsky, ser llevada a cabo “sólo a través de la movilización revolucionaria de las masas, es decir, ensanchando, profundizando y agudizando esos métodos revolucionarios que constituyen el contenido de la lucha de clases en ‘tiempos de paz’” (“Aprendan a pensar”, mayo de 1938).
El principal obstáculo ideológico que tenemos que vencer en el camino a la revolución es la ideología del nacionalismo burgués, que incluye un gran componente de craso antiamericanismo, identificando falsamente a las masas explotadas estadounidenses con sus explotadores y gobernantes imperialistas. Muchos supuestos “izquierdistas” celebran absurdamente los ataques contra el WTC como un “golpe” al imperialismo, y es común escuchar afirmaciones estúpidas como que “todos los estadounidenses son culpables” de la explotación en el mundo. Lo que hacen realmente es retratar la carnicería de miles de personas inocentes como “antiimperialismo”. En realidad es una expresión sedienta de sangre de la mentira de una supuesta unidad de intereses entre los obreros y sus burguesías.
El grotescamente mal llamado Grupo Internacionalista (GI), un puñado de renegados centristas que huyeron de nuestra organización a mediados de los 90 bajo las presiones del triunfalismo imperialista de la “muerte del comunismo”, es un nítido ejemplo de la seudoizquierda que se adapta a la conciencia nacionalista, disfrazándola bajo palabrería hueca supuestamente “combativa”. Recientemente, el GI de Estados Unidos criticó a nuestros camaradas de la Spartacist League por haber “vacilado” frente al belicismo patriotero ahora rampante en EE.UU. En un manifiesto de internet, fechado octubre de 2001, el GI reprende a nuestros camaradas por su supuesta “oposición a llamar por la derrota de ‘su propia’ burguesía en una guerra imperialista. Toda la palabrería acerca de la revolución socialista se reduce a nada si no estás claramente por la derrota de ‘tu propia’ burguesía en una guerra imperialista”.
En el fondo, el GI deliberadamente embrolla la cuestión de la derrota militar en una guerra particular con la derrota proletaria de la “propia” burguesía a través de la revolución socialista. Esto último es el programa que anima a cualquier partido auténticamente revolucionario tanto en tiempos de paz como de guerra. Las consignas utilizadas para proceder hacia ese fin —para dirigir a las masas trabajadoras de su actual nivel de conciencia a la toma del poder estatal— son, sin embargo, necesariamente coyunturales. De ese modo, después de regresar a Rusia tras el derrocamiento del zar a principios de 1917, Lenin tuvo que luchar contra aquellos en el Partido Bolchevique que querían darle apoyo al Gobierno Provisional burgués. Habiendo ganado esta batalla, entonces tuvo que advertir a los elementos proletarios de izquierda que querían llamar de inmediato por el derrocamiento del Gobierno Provisional. El 5 de mayo de 1917, el Comité Central aprobó la siguiente moción escrita por Lenin: “La consigna ‘¡Abajo con el Gobierno Provisional!’ es incorrecta en el momento actual, porque en ausencia de una sólida (es decir, consciente de clase y organizada) mayoría del pueblo del lado del proletariado revolucionario, una consigna así es o una frase vacía, o, objetivamente, equivale a intentos de un carácter aventurero.”
El GI, en un esfuerzo por respaldar su palabrería vacía, ofrece el siguiente ejemplo: “La derrota francesa a manos de los luchadores por la independencia argelinos que culminó en 1962, desmoralizó a la burguesía francesa y ayudó a llevar a la revuelta obrero-estudiantil de 1968, que planteó la primera crisis potencialmente revolucionaria en Europa en años.” En realidad, la guerra colonial de ocho años en Argelia no tiene similitud alguna con lo que está sucediendo hoy en Afganistán.
Es interesante examinar nuestra posición de defensa de Afganistán contra la embestida estadounidense, comparada con una situación que era, en cierto modo, similar: la invasión de Etiopía en 1935 por parte de la Italia imperialista. Etiopía bajo el emperador Haile Selassie era una sociedad cruelmente opresiva —uno de los últimos bastiones de la esclavitud en el mundo— caracterizada por el atraso tribal, la subyugación de los pueblos minoritarios y la explotación sin freno de las masas campesinas. Los revolucionarios defendieron a Etiopía contra la Italia de Mussolini, porque esta última era una potencia imperialista, sin importar el hecho de que la forma de gobierno imperialista era fascista en vez de democrático.
Al llamar a la clase obrera a defender a Afganistán contra el imperialismo estadounidense, aplicamos el mismo principio leninista de ponerse del lado de los países atrasados contra el ataque imperialista. Eso dicho, la guerra de EE.UU. contra Afganistán es diferente en cuestiones importantes de la invasión italiana de Etiopía, que estaba dirigida a cumplir la intención de mucho tiempo por parte de Italia de colonizar ese país. EE.UU. no busca ocupar Afganistán —al menos no en este punto— aunque ahora que están en Asia Central los imperialistas van a arrebatar lo que puedan. Al atacar Afganistán, los EE.UU. buscan venganza por un insulto a su poder imperial.
Eso no siempre es fácil, incluso para la potencia imperialista más poderosa. En el siglo XIX, cuando Gran Bretaña era el principal estado imperialista en el mundo, su embajador a Bolivia desdeñosamente rechazó una copa de cerveza boliviana. Los representantes de gobierno bolivianos se ofendieron tanto por su actitud que lo arrastraron por las calles de La Paz amarrado a la espalda de un burro y después lo obligaron a beber un barril entero de la cerveza. Enfurecida por este acto de lesa majestad, la Reina Victoria insistió en que la Marina Real bombardeara Bolivia en represalia. Cuando uno de sus asesores finalmente reunió el coraje para informarle que Bolivia no tenía salida al mar, la reina exigió un mapa y, sumergiendo su pluma en el tintero, marcó una gruesa X a lo largo del país, declarando “¡Bolivia no existe!”.
Independientemente de la analogía espuria del GI con las guerras coloniales, parece improbable actualmente que EE.UU. inicie una invasión terrestre significativa de Afganistán. De hecho, sus esfuerzos pioneros en este sentido, el ataque por parte de un comando en octubre, dio resultados que deben haber inducido pesadillas de la humillante derrota estadounidense en Vietnam entre la oficialía del Pentágono. El Independent de Londres (30 de octubre) reportó: “El ataque fue puramente cosmético para beneficio de los medios y el público, sobre un blanco que, según había asegurado inteligencia, estaría pobremente defendido.”
La variante más probable de Washington en este momento es el bombardeo incesante, continuo y sin propósito, al cual el Talibán no tiene respuesta militar posible. De nuevo,al éste no era el caso en la guerra entre Italia y Etiopía en 1935. Italia era una potencia imperialista de segundo nivel dividida por agudas contradicciones de clase y restringida en sus intenciones por sus rivales imperialistas más grandes. Aunque al fin y al cabo Italia obtuvo la victoria después de una guerra terrestre de siete meses de duración, no era irracional para el entonces trotskista Socialist Workers Party de EE.UU. prever una posible victoria militar por parte de Etiopía:
“Se puede decir sin exageración que una derrota de Italia y una revolución en la península apenina puede tener resultados inesperados. Todo el sistema europeo de alianzas y estados se vendría abajo. El proletariado en Alemania, Austria, España, en los Balcanes, y sin ninguna menor importancia en Francia, recibiría un enorme impulso; la cara de Europa se vería alterada. Eso recae en los intereses de clase directos del proletariado internacional. Pero aún más. Una derrota de Italia en África, una victoria de Etiopía, podría asestar un grandioso golpe a los bandidos imperialistas en África.”
—“Cuestiones sobre la Guerra Ítalo-Etiope”, New International (octubre de 1935)
Ninguno de estos factores restringe actualmente a EE.UU., aunque, seguramente, la guerra exacerbará las tensiones entre las potencias imperialistas, y su precio en la miseria en EE.UU. mismo podría despertar la combatividad de clase en el proletariado estadounidense. Es por eso que el llamado por la derrota militar de EE.UU. es, en este momento, puro e ilusorio aire caliente y fraseología “revolucionaria” —y que se deriva de renunciar a la movilización del proletariado de EE.UU. con el propósito de la conquista del poder estatal—.
A diferencia de la fraudulenta “internacional” del GI, el GEM combate sin cuartel al venenoso nacionalismo burgués que mantiene al proletariado encadenado a sus explotadores y separado de su aliado potencial más poderoso en el norte, el proletariado estadounidense, como parte estratégica de nuestra lucha por la revolución proletaria en este país. Mientras que el GI se pinta como muy revolucionario en el éter del ciberespacio, nosotros de hecho luchamos por una perspectiva internacionalista, revolucionaria y proletaria sobre la tierra. Después de semanas de simplemente distribuir la declaración que su “sección” estadounidense produjo tras los ataques al WTC sin una palabra sobre la burguesía mexicana, un vocero del GI mexicano asistió a un foro espartaquista en la Ciudad de México el 6 de octubre para acusarnos estúpidamente de “socialpatriotas” proimperialistas, sin mencionar siquiera al principal enemigo que los obreros mexicanos enfrentan: su “propia” burguesía. Y cuando el GI mexicano finalmente publicó un suplemento propio, ¡aún no dice ni media pa-labra contra el burdo antiamericanismo que permea las protestas en México! Es muy fácil para cualquier nacionalista tercermundista señalar los crímenes de los imperialistas, pero es en la actitud hacia su “propia” burguesía que se conoce al verdadero revolucionario. El GI se rehusa a combatir las expresiones concretas del atraso nacionalista en la conciencia de los obreros y estudiantes izquierdistas en México porque ve en ello algo inherentemente “progresista”. De hecho, el GI “denuncia” al GEM como “idealista” por combatir al nacionalismo burgués como el principal obstáculo ideológico en el camino a la revolución obrera en México.
http://www.icl-fi.org/espanol/oldsite/Afghan17.htm
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2015.10.09 19:32 felipustero Yihadismo; décadas al servicio de intereses occidentales

A tenor de la decisión rusa de involucrarse militarmente en la destrucción de las diversas entidades terroristas presentes en Siria,gobiernos y medios occidentales y árabes han desatado una infame campaña de calumnias y desinformación, destinada tanto a desprestigiar a la Federación Rusa como a tratar de proteger a sus valiosos activos sobre el terreno; las fuerzas yihadistas que tratan de conquistar Siria desde hace más de 4 años.
Sin embargo,esta zafia e inconsistente propaganda no puede borrar de un plumazo la larga trayectoria de décadas de la antigua URSS y de la propia Rusia en su lucha contra el extremismo salafista ; una historia dónde las ultimas acciones en Siria representan el último capítulo hasta la fecha.
De nuevo, la aparición masiva de yihadistas extranjeros en Siria e Irak convertirá pronto a esta guerra en la que más combatientes habrá atraído de la historia reciente.Por ahora,el conflicto de Siria sería el segundo destino que más combatientes extranjeros ha congregado, sólo superado por la guerra de Afganistán, si bien esta guerra se prolongó durante 14 años y la de Siria lleva 4 años y medio.
Y es que ciertamente un análisis de la trayectoria y características históricas recientes que ha presentado la aparición de importantes núcleos de combatientes yihadistas arroja una evidente conclusión; no es posible que siga siendo utilizado por Occidente el tradicional discurso que apunta a una denominación del yihadismo como un fenómeno espontáneo,que toma la forma de guerra asimétrica insurgente y que se manifiesta como opuesta a los valores y ambiciones occidentales.
Muy al contrario,y como demuestran los casos de Afganistán,Yugoslavia,el Cáucaso ruso,Libia,Iraq o Siria,históricamente el fenómeno yihadista ha supuesto y sigue suponiendo un instrumento recurrentemente utilizado para desestabilizar y combatir a estados no aliados u opuestos a la hegemonía anglosajona y a los intereses de sus aliados árabes.
Históricamente,esos enemigos fueron la URSS y las formas de Socialismo y Pan-Arabismo árabe no supeditadas a la visión hegemónica de Washington: posteriormente Rusia y hoy en día,este activo yihadista se dirige también contra China,con la aparición de organizaciones terroristas afiliadas de Al Qaeda en la región autónoma de Xinjiang Uigur.
El control occidental del fenómeno yihadista El recientemente publicado libro de Michael Springmann ( "Visas para al-Qaeda: Los papeles de la CIA que sacudieron al mundo"), escrito ni más ni menos que por el ex jefe de la sección de visados de Estados Unidos en Jeddah (Arabia Saudita) detalla específicamente cómo:
"Durante la década de 1980, la CIA reclutó y entrenó a los agentes musulmanes para luchar contra la invasión soviética de Afganistán. Más tarde, la CIA movería a esos agentes desde Afganistán hasta los Balcanes, y luego a Irak, Libia y Siria, viajando con visas ilegales de Estados Unidos. Estos combatientes apoyados por Estados Unidos y entrenados podrían transformarse en una organización que es sinónimo de terrorismo yihadista: al-Qaeda". (1)
A tenor de estas revelaciones,es legítimo pensar que Estados Unidos y el Reino Unido han venido manejando estas redes desde hace décadas y ,por tanto, es igualmente lícito pensar que el ISIS es solo un capitulo más de una larga trayectoria iniciada con la guerra anti-soviética en Afganistán.
Igualmente corrobora que Estados Unidos lleva apoyando a Al Qaeda y sus organizaciones afiliadas (como el propio Estado Islámico) desde hace casi medio siglo y especialmente desde la guerra afgano-soviética,cuando la CIA,con la colaboración cercana del MI6 británico, el Mossad de Israel, la Inteligencia Inter-Servicios de Pakistán (ISI) y la Inteligencia de Arabia Saudita (GIP),creó campos de entrenamiento en Pakistán por los que se calcula transitaron unos 35.000 yihadistas procedentes de 43 países islámicos desde 1982 a 1992.
Los Hermanos Musulmanes,instrumento occidental Es fundamental observar la actuación de la organización de los Hermanos Musulmanes,la formación política más antigua de Egipto y del mundo árabe ,para tratar de comprender la trayectoria del yihadismo en los siglos XX y XXI.
En 1928,Hasan al-Banna crearía en Egipto la Sociedad de los Hermanos Musulmanes,con el propósito de liderar un renacer político del Islam.Su ideología trataba de aunar rasgos de modernidad con el soñado objetivo de restablecer un Califato regido por la pureza y moralidad de los primeros seguidores de Mahoma, los Salaf (de donde procede el término salafismo) y que cubriese todos los aspectos de la vida social y política rechazando los valores occidentales.(liberalismo,ateísmo,laicidad,materialismo,igualdad de género etc..)
Said Qutb en Colorado,junto a William.L.Ross,Presidente del Colorado State Teacher's College (1949) Sin embargo resulta curioso que el principal teórico de la Yihad,el también egipcio Said Qutb,comenzase a propagar sus doctrinas tras estudiar en los Estados Unidos a finales de los años 40.Impulsó la radicalización de los Hermanos Musulmanes y abogó,en un principio, por apoyar la corriente pan-arabista y secular de Nasser para derribar el régimen egipcio del rey Faruq I en los años 50.
El gobierno militar de Nasser,con fuerte componente nacionalista y tendencia izquierdista, fue apoyado por la URSS. Pronto EE.UU entendió que el modelo político desarrollista y con fuerte participación estatal ,implantado por Nasser, estaba alcanzando demasiada influencia en el Tercer Mundo y comenzó a trazar planes para revertir la situación.Para ello serían utilizados los Hermanos Musulmanes.
Azzam en Afganistán. Por tanto,esa alianza anti-natural tardó poco en fracturarse cuando el gobierno de Nasser comenzó la represión de la organización.Fue el momento en el que Qutb declaraba como enemigos a todos los gobiernos no islamistas de los países musulmanes.Las acciones de Nasser,incluída la ejecución de Qutb en 1966, originó el nuevo patrocinio de la Yihad por parte de Arabia Saudí, donde la dinastía wahabita Saud cobijó al hermano de Qutb, Muhhamad Qutb ,que fue respaldado por un clero saudí comprometido con la difusión de interpretaciones puritanas del Islam.
Said Ramadan. Y sería en Arabia Saudí donde el palestino Abdullah Azzam establecería contactos con exiliados de la Cofradía y comienza a organizar una verdadera red mundial de yihaddistas.Como teólogo en la King Abdul Aziz University en Jeddah (Arabia Saudí),donde permaneció hasta 1979,defendía la necesidad de defender el Islam, como había mantenido Qutb.
Como principal inspirador del movimiento de los Árabes Afganos se trasladó a Afganistán junto con miles de voluntarios de numerosos países árabes (especialmente saudíes) para luchar contra las fuerzas soviéticas.
Otro de los históricos fundadores de la Hermandad,Said Ramadán, se refugió en Suiza tras la persecución del régimen de Nasser .Allí,en 1959 Said creó el Centro Islámico de Ginebra, el primer instituto de ese tipo en Europa y con apoyo saudí contribuyó decisivamente en la creación de la llamada Liga Islámica Mundial.(2)
Existen documentos desclasificados que apuntan a la más que posible cooperación entre Ramadan y la inteligencia británica y estadounidense.
Una nota confidencial de los servicios secretos suizos del 17 de agosto de 1966,detalla el trato de la BUPO, la Policía federal de Protección del Estado, hacia Said Ramadán:
"Ciertamente está en excelentes términos con los ingleses y los estadounidenses». Otro documento, del 5 de julio de 1967, se muestra todavía más preciso. Presenta a Said Ramadán como un «agente de información de los ingleses y de los estadounidenses». Además entiendo que ha prestado servicios –en el ámbito de la información- a la BUPO." (3)
S.Ramadan es el segundo por la derecha En su libro "Une mosquée à Munich. Les Nazis, la CIA et la montée des des Frères musulmans en Occident" ,el periodista estadounidense Ian Johnson no solo confirma y profundiza en las relaciones de Said con agentes de la CIA en la antigua RFA sino que recuerda que ya en julio de 1953 una delegación de musulmanes, entre ellos Said Ramadán, fue invitada por Estados Unidos y recibida en la Casa Blanca.Eisenhower,el entonces presidente estadounidense declaraba al respecto que en sus relaciones con los dirigentes árabes, "nuestra fe en Dios debería darnos un objetivo común: la lucha contra el comunismo y su ateísmo".
Mientras tanto en Egipto,tras la desaparición de Nasser llegaría al poder Sadat,quién rompió con la URSS y se alió a EE.UU,haciendo de Egipto el primer país árabe que reconoció al estado de Israel.
Simbiosis Occidente-Hermanos Musulmanes Como hoy ocurre en Siria,desde hace décadas las monarquías suníes del Golfo siguen alimentando y protegiendo el salafismo.
Pero tras del poder e influencia de los Hermanos Musulmanes no solo aparecen los tradicionales saudíes,kuwaitíes,turcos etc..EE.UU o Reino Unido han cooperado,financiado,manejado y utilizado a los Hermanos Musulmanes desde hace décadas hasta la actualidad.Es la Hermandad Musulmana quién se encuentra tras la fachada del llamado OSDH (Observatorio Sirio de Derechos Humanos),quién desde Reino Unido lleva actuando como altavoz mediático de los "opositores sirios" desde 2011, encontrando un fabuloso eco mediático en la prensa occidental .Es esa prensa occidental la que se comporta como principal exportadora de la propaganda yihadista en Siria a base de repetir mecánicamente las falsas informaciones elaboradas por la Hermandad.
De la misma manera ,únicamente gracias al apoyo financiero y mediático de sus patronos árabes y anglosajones es posible comprender como ,por ejemplo, era encumbrada la figura del otrora "peligroso" Rached Ghannouchi, el líder del partido islamista tunecino Annahda,quién sería declarado por la revista Foreign Policy (4) como "uno de los intelectuales más importantes del año 2011" junto a personajes como el Primer Ministro turco Tayyip Erdogan, Bernard Henri Lévy o Wael Al-Ghoneim, responsable en Egipto de Google y figura del levantamiento egipcio en Facebook; todos ellos pertenecen o guardan estrecha relación con la Hermandad.
Afganistán; la Yihad puesta al servicio de los intereses geopolíticos estadounidenses Sucedió hace mas de 26 años; un 15 de febrero de 1989, las últimas tropas soviéticas se retiraban de Afganistán.Atrás quedaban casi 10 años de un terrible conflicto que se había cobrado la vida de cerca de 15.000 soviéticos, gracias a la fanática intervención de decenas de miles de voluntarios yihadistas llegados desde todos los rincones del mundo.
Breve Historia de Afganistán en el siglo XX El gobierno dirigido por Lenin nacido de la Revolución Bolchevique de 1917, había sido el primero en prestarse a reconocer la independencia de Afganistán alcanzada en agosto de 1919, al término de la Tercera Guerra Anglo-Afgana por la cuál se liberaba de una influencia británica que había comenzado casi 100 años atrás (1837).
El líder de la independencia fue Amanullah Kan ,quién también promulgaría una Constitución de corte relativamente liberal y convirtió al nuevo país en el primer Estado del mundo en establecer relaciones diplomáticas con la Unión Soviética,aún inmersa en su propia guerra civil.
Daud Khan,presidente afgano entre 1973-1978 El reinado de Amanullah se extendería hasta 1929 cuando una serie de revueltas acabaron por derrocarlo. La convulsa historia de Afganistán se vería marcada por una sucesión de dirigentes y conspiraciones palaciegas hasta que en el año 1965 tuvieron lugar las primeras elecciones parlamentarias en el país,eso sí,siempre bajo los auspicios de la reinante dinastía Mohammadzai.
En 1973 iba a producirse el golpe de Mohammed Daud Khan,quien de inmediato proclama la república.Este nuevo sistema, sin embargo, no es capaz de consolidarse y perpetúa un régimen corrupto y oligárquico incapaz de ofrecer soluciones a un país donde el 97% de las mujeres y del 90% de los hombres eran analfabetos, alrededor del 5% de los propietarios poseían más del 50% de las tierras fértiles y la esperanza de vida era de 40 años.(5)
Socialismo afgano Solo 5 años después,en 1978,una oleada de masivas protestas era reprimida de manera brutal,incluida la persecución a los ex-aliados del PDPA.Fue el momento propicio para que el Partido Democrático del Pueblo de Afganistán (PDPA,de clara orientación marxista-leninista) se hiciera con el poder tras la denominada Revolución Saur apoyada en el incipiente movimiento comunista clandestino presente en Afganistán.
Milicia femenina afgana del PDPA. El gobierno del PDPA inició una serie de reformas en el área de la alfabetización nunca antes vista,estableció la laicidad del Estado,trató de ejecutar una reforma agraria y se esforzó decisivamente en la equiparación de en derechos entre hombres y mujeres,entre otras iniciativas.
Pero el momento clave se sitúa cuando a finales de 1978, el nuevo gobierno afgano firmaba un Tratado de Amistad y Cooperación con la URSS.La reacción de EE.UU fue la orden de Jimmy Carter a la CIA para proceder a la financiación en secreto de la oposición al gobierno,es decir,los muyaidines talibanes.
Tras un sangriento año de atentados terroristas y revueltas armadas ,el desbordado Gobierno afgano solicitó ayuda a la URSS, concretándose el 25 de diciembre de 1979 el envío de tropas soviéticas en apoyo al gobierno de Afganistán.La U.R.S.S. temía la expansión del islamismo político al Asia Central y escogió la intervención como solución mientras que dicha intervención era de inmediato presentada por la administración Reagan como una muestra del expansionismo soviético.
La URSS interviene en Afganistán En menos de 24 horas, el Ejército Soviético lograba controlar con facilidad las principales ciudades afganas.
Por su parte,y a través de Pakistán y Arabia Saudí,la CIA respondía armando y financiando a los talibanes mediante la "Operación Ciclón" consistente en suministrar de armamento, adiestramiento y apoyo económico al bando islamista con el fin de desestabilizar a la URSS.En realidad,a EE.UU se le presentaba la histórica oportunidad de dañar a la URSS en un país fronterizo poblado por los mismos grupos étnicos que dos de sus repúblicas centroasiáticas, Uzbekistán y Tayikistán.
La imposibilidad de una intervención directa obligaba a Washington a delegar en aliados regionales,especialmente Pakistán; EE.UU pondría el dinero y los suministros militares y el ISI pakistaní se encargaría de repartirlos.Las embajadas pakistaníes comenzaron a otorgar visados a todos los voluntarios que quisieron ir a luchar a Afganistán mientras que EE.UU. llegaba a un acuerdo para que que Arabia Saudita igualara toda cantidad que la CIA destinara hacia la resistencia afgana,canalizando también los saudíes mucho dinero privado recogido en colectas en las mezquitas y en contribuciones particulares a través de ONG musulmanas.
Universitarias afgnanas,años 70. Posteriormente, bajo la presidencia de Ronald Reagan en la década de 1980, EE.UU se propuso profundizar su política de instrumentalización de cierta parte del mundo islámico en su favor: con la inestimable financiación saudí ,se dedicó a hacer proliferar escuelas coránicas en Afganistán y Pakistán,incluyendo dentro del adiestramiento doctrinario la capacitación para llevar a cabo una verdadera insurgencia violenta contra los soviéticos y sus aliados afganos.
Las fuerzas yihadistas se vieron de esta forma en condiciones para plantear una auténtica guerra de guerrillas contra el Ejército Soviético que se prolongaría hasta febrero de 1989,costando a la URSS la vida de unos 15.000 efectivos y otros 54.000 heridos; dos años después la URSS se desplomaría formándose la actual Federación Rusa.
Retirada soviética; nace el Emirato Islámico de Afganistán Tras la retirada soviética, en la República Democrática de Afganistán llegaría el hundimiento del estado afgano,sometido a un férreo bloqueo comercial internacional.Pese a que los yihadistas solo controlaban las provincias de Bamiyán y Tolukán,se vió incapaz de frenar la avalancha de armas y combatientes que arribaban a Afganistán.En 1990, el gobierno perdió el control de las principales ciudades y hacia 1991 sólo mantenía el control sobre el 10% del territorio. Finalmente en 1992, los muyahidines entraban en Kabul sin encontrar resistencia poniendo fin al proyecto socialista afgano.
Yugoslavia; la irrupción del yihadismo en los Balcanes El extremismo islámico haría de nuevo su aparición en el conflicto que desgarró la antigua República Federal de Yugoslavia.
La religión de Mahoma, llegada con las lanzas del Imperio Otomano hace siglos, forma parte de la identidad balcánica.En la antigua Yugoslavia dicha cuestión religiosa no supuso un especial foco de tensión como si sucedió en otros países del campo socialista.De hecho,las diferentes identidades étnico-religiosas se integraron en la propia identidad multicultural yugoslava de manera más o menos natural; en 1986 en Yugoslavia había más de 3.000 mezquitas, para una población musulmana de 3,8 millones de habitantes (16% del total).(6)
Plenamente integrados, los musulmanes yugoslavos obtuvieron su Constitución como Comunidad Islámica en 1968, como una nación yugoslava más,gracias a la acertada política del Mariscal Tito respecto a los territorios de mayoría musulmana.Aún con plena consciencia de su identidad religiosa,ésta comunidad se definía también como una cultura fuertemente secularizada cuyo mayor vínculo social era la nación y no la religión; un panorama donde el salafismo,simplemente,no tenía opción de prosperar.
Un panorama que cambiaría radicalmente cuando durante la guerra arribaron a Bosnia- Herzegovina o Kosovo más de 4.000 muyahidines provenientes de Arabia Saudí, Siria, Libia, Pakistán o Irán,entre otros lugares.
Durante la guerra de la década de 1990 Bosnia se convirtió en un polo de atracción para los yihadistas.Fueron introducidos miles de combatientes extranjeros que respaldaban a las fuerzas musulmanas frente a la República Federal Yugoslava y a las fuerzas serbo-bosnias mediante los mismos procedimientos y por los mismos actores que en Afganistán. Sembraron la semilla del salafismo en la región,llevando también a cabo una limpieza étnica en aldeas de mayoría serbia escandalosamente silenciada por la prensa occidental,mucho más atareada en fabricar y procesar mediáticamente los sucesos de Sbrenica.
Precisamente respecto a este oscuro episodio,el general canadiense Lewis Wharton Mackenzie ( nombrado jefe del Estado Mayor de la fuerza de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas en la ex Yugoslavia en febrero de 1992) describe en su libro "Peacekeeper: The Road to Sarajevo" una versión diferente de los hechos y unos puntos de vista opuestos a la versión oficial acerca de la masacre de Srebrenica en julio de 1995.
Mackenzie pone en duda el número de 8.000 musulmanes bosnios asesinados y niega que Srebrenica fuera una zona protegida por las fuerzas de la ONU.Describe como los paramilitares bosnios musulmanes, bien equipados y entrenados, partían desde la zona de Srebrenica para quemar aldeas serbias y cometer matanzas, para luego retornar a la “zona segura” controlada por las fuerzas de la ONU.
Años más tarde ,la consecuencia de tan nefasta complicidad,como relata Esad Hecimovic, un periodista bosnio especializado en el tema ,es que:
"Durante los conflictos en los Balcanes, teníamos a combatientes extranjeros. Ahora tenemos a combatientes de Bosnia y de los Balcanes que participan en guerras en otros lugares del mundo".
Nusret Imamovic. La influencia de las tendencias salafistas sigue dejándose sentir en lo que se ha llamado “zelena transverzala” (corredor verde entre Bosnia, Sandžak-Serbia, Kosovo y Bulgaria) también conocido como el "corredor yihadista de los Balcanes".
Los casos de Osve y Gornja Maoca, dos aldeas compradas por el Estado Islámico y enclavadas en ese área, demuestran que el islamismo radical lleva años asentándose en los Balcanes y continúa siendo cantera imprescindible para la yihad global,alimentada y perpetuada mediante el establecimiento de ONGs musulmanas vinculadas al "wahabismo militante" y gracias a las cuáles muchos jóvenes musulmanes sin recursos aceptan becas para poder estudiar en universidades establecidas en países del Golfo Pérsico, especializadas en la difusión de las tesis islamistas más radicalizadas.(7)
Osve (Bosnia) Por eso alrededor de 500 bosnios se han unido al Estado Islámico (EI) según estimaciones de los servicios secretos locales,guiados y dirigidos por auténticos veteranos de la yihad global como el imán Husein Bosnic, veterano miembro de una unidad de muyaidines durante la guerra de Bosnia compuesta también por extranjeros y que es la cabeza visible del actual movimiento wahabita local tras la partida a Siria en 2013 de su "predecesor" Nusret Imamovic como importante figura dentro del Frente al Nusra.Bosnic ha sido inculpado por "incitación pública a actividades terroristas" y "reclutamiento" de yihadistas.
"Recibía dinero procedente de personas de países árabes. Se trata de cantidades importantes", afirmó durante el juicio el fiscal Dubravko Campara.(8)
Yihadismo en el Cáucaso Tras el proceso de disolución ( tanto del Pacto de Varsovia como de la URSS) entre 1989 y 1991, el yihadismo siguió siendo considerado desde Occidente como un instrumento valido para también desmantelar la Federación Rusa.
En Chechenia,fue proclamada unilateralmente una independencia que pronto derivó en la instauración del Emirato Islámico de Ichkeria, una artificial creación únicamente reconocida por el Emirato Islámico de los talibanes en Afganistán,en una región de tan amplia importancia estratégica para el tránsito de hidrocarburos.
Se desató una primera guerra cuando Rusia trató de retomar el control en Chechenia (1994-95) y donde se pudieron observar los mismos rasgos de violencia extrema que aplica el yihadismo actual,no exentos de una eficacia militar probada habida cuenta de la experiencia de muchos militantes presentes en conflictos como el de Bosnia o incluso Afganistán.Sobra decir que fueron nuevamente respaldados durante todos aquellos años por unas potencias occidentales extraordinariamente animosas a la hora de apoyar cualquier confrontación con Rusia como sucedería durante el conflicto con Georgia en 2008.
Tras la retirada rusa en 1996, una importante estructura yihadista se consolidó en la región albergando campos de entrenamiento para yihadistas llegados de todo el mundo y centros de estudios salafistas subvencionados generosamente por países del Golfo Pérsico. Desde 1996 hasta 1999 ,miles de yihadistas se instalaron en el Cáucaso norte en medio de un caos total y de los desmanes e imposiciones de los yihadistas extranjeros,que terminaron por alzar a los propios chechenos en su contra.
Fue así como el clan Kadírov acordó apoyar a la Federación de Rusia en su operación antiterrorista en Chechenia en 1999.A su vez,una terrorífica campaña terrorista golpeó Moscú y otras ciudades en el verano de 1999 .Estos atentados,junto con la invasión de Daguestán por yihadistas procedentes de la vecina república de Chechenia, terminarían por convencer a Rusia de la urgente necesidad de una intervención militar.
Bajo la presidencia de Vladimir Putin,Rusia decidía finalmente poner fin a la inestabilidad y el recurrente terrorismo que golpeaba sistemáticamente intereses rusos y procedió a una segunda y aún más sangrienta guerra (1999-2000).
Durante este período Rusia sufrió los efectos del terrorismo yihadista en episodios trágicos como la toma del teatro Dubrovka de Moscú (129 rehenes muertos, en 2002), el asalto a la Escuela Número 1 de Beslán (en 2004, con un balance de 330 rehenes muertos) u otro atentado contra el Metro de Moscú también en 2004 que provocó 40 muertos.
Oficialmente,en abril de 2009 el Kremlin ponía fin a las operaciones antiterroristas en la república consolidándose el régimen prorruso de Ramzan Kadirov,en un territorio con mayor estabilidad pero que nunca ha dejado de ser campo de batalla entre Rusia y el yihadismo internacional.
 Akhmed Yevloyev (Magas) 
Otros territorios colindantes como las repúblicas federadas de Daguestán o Ingushetia -pero incluso la propia Chechenia u Osetia del Norte, única república del Cáucaso norte con mayoría cristiana. – tampoco han dejado nunca de ser escenario y campo de batalla predilecto para los yihadistas salafistas.
En estas circunstancias,y ocultados a la opinión pública occidental,durante años los rusos han venido cosechando importantes éxitos en su lucha anti-terrorista.Entre los más significativos contaríamos la eliminación de Sayyed Buryatski, principal ideólogo de los yihadistas en el Cáucaso en 2010,la detención del emir del Frente del Cáucaso, Magas, único líder yihadista de importancia capturado vivo y sucesor del sanguinario Shamil Basayev,después de que éste fuera eliminado en julio de 2006. (9)
Umarov. El último gran éxito es la muerte de Dokku Umarov en 2014.Al frente del Emirato del Cáucaso,asumió la autoría del del atentado con bomba contra el tren de pasajeros 'Nevsky Express' (10) que en 2009 costó la vida a 28 personas,las explosiones en el metro de Moscú en 2010 (37 muertos) o la explosión en el aeropuerto Domodedovo en 2011 (38 muertos).(11)
A la vista de un expediente similar,¿es posible cuestionar la legitimidad y autoridad moral de Rusia para combatir,una vez más,al yihadismo en Siria?
NOTAS: (1)http://www.foreignpolicyjournal.com/2015/04/15/is-the-whole-war-on-terror-a-fraud/ (2)http://www.bibliotecapleyades.net/sociopolitica/esp_sociopol_muslimbrotherhood07.htm (3)http://www.renenaba.com/egypte-les-freres-musulmans-au-seuil-du-pouvoi (4)http://foreignpolicy.com/2011/11/28/the-fp-top-100-global-thinkers-4/ (5)http://www.marxist.com/afghanistan-russian-bureaucracy150180.htm (6)http://www.esglobal.org/el-islam-en-los-balcanes-fin-del-secularismo/ (7)http://www.mirror.co.uk/news/world-news/isis-set-up-stronghold-heart-6094785 (8)http://news.yahoo.com/once-magnet-foreign-mujahedeen-bosnia-now-exports-them-143013257.html (9)http://www.warheat.com/web/noticias/hemeroteca/vigencia-del-terrorismo-yihadista-salafista-dentro-y-fuera-del-transcaucaso-ruso-1a-parte/ (10)http://www.bbc.com/news/world-europe-18162643 (11)http://actualidad.rt.com/actualidad/view/124659-terrorista-doku-umarov-eliminado Publicado por Daniel Trujillo Sanz en 2:26
http://lugrogeopolitica.blogspot.com.es/2015/10/yihadismo-decadas-al-servicio-de.html
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